Laura Erpen




Laura Erpen es escritora,de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, poeta,narradora, ensayista, premiada en 2010 con el máximo galardón que otorga la provincia de Entre Ríos: el Premio Fray Mocho por su obra: "Carrieguito", investigación sobre la figura del poeta argentino Evaristo Carriego. Editada por la Editorial de Entre Ríos.


Ha  sido mi profesora en la carrera de Literatura como la de tantos compañeros y amigos; la que me ha dejado una huella imborrable en mi formación,sobre todo en la pasión por la cultura griega, mi musa inspiradora de muchos proyectos y deseos...Multifacética, incansable luchadora y defensora de la mujer a través de su obra y vida, solidaria y generosa en sus letras y sus acciones,una maestra de valores...apasionada, sensible, noble afectuosa,algunas de sus ricas virtudes...


Dedico esta página a ella, a su poesía, a su narrativa,sus notas, artículos,investigación; a su labor docente, social, cultural,su reconocimiento a otros escritores de la provincia de Entre Ríos

octubre 4 de 2012

Caballero del ensueño...

¿Quién no ha escuchado alguna vez esta canción ,en boca de madres,tías, abuelas,?¿O en la versión de Atonio Tormo,por ejemplo?
Era de culto en las radios,allá por la década de los 40 ,los 50 y aún en los 60.Después fue haciéndose patrimonio de ñas reminiscencias de hijos,sobrinos, y nietos que se la aprendieron de memoria y la cantaron sin pensar en sus orígenes ,pero identificándose ,la mayoría de las veces ,con su intencionalidad. 



 Mis harapos por Antonio Tormo
        



Mis harapos (canción)


Caballero del ensueño, tengo pluma por espada
Mi palabra es el alcázar, de mi reino, la ilusión,
Mi romántica melena así lacia y mal peinada
Es más bella que las trenzas enruladas de Ninón.

Tengo un primo, él es rico, poderoso y bien querido
Yo soy pobre, soy enfermo, pienso, escribo y sé soñar,
Y una noche de esas noches, tan amargas que he sufrido
Mis harapos con su smoking se rozaron pasar.

Me miró como al descuido, no dejó su blanca mano
Se estrechara con la mía contagiándole calor,
Él, su smoking lo vestía, mi elegante primo hermano
Y alejóse avergonzado de su primo el soñador.

El helado cierzo a ratos arreciaba incompasivo
Yo sentía frío adentro, frío afuera y todo así,
Y arrimándome a un puerta, rompí en llanto compulsivo
Y llorando como un niño, como un hombre maldecí.

Vas rozando las hilachas de mis trágicos harapos
Una mueca de ironía, mi miseria le arrancó,
También ríen en el charco los inmundos renacuajos
Cuando rozan el plumaje de algún cóndor que cayó.

Arquetipo inconfundible de tartufos que disfrazan
Con el corte irreprochable de algún smoking o frac,
Tú eres, primo... el arquetipo, mis orgullos te rechazan
Déjame con mis harapos, son más nobles que tu frac.

Así comienza esta parte del libro  Carrieguito de la escritora Laura Erpen,el que ya se ha dicho que obtuvo el máximo galardón otorgado por la provincia de Entre Ríos: el Premio Fray Mocho en la categoría de género ensayo en 2010.
A partir de esta introducción con interrogantes y la letra de la canción Laura desplegará una historiografía minuciosa y detallada desde la confusión generada a partir de la atribución de la letra a Alberto Ghiraldo, destacando su labor como escritor,periodista,publicista,dramaturgo,las controversias por los derechos de autor de la canción hasta las íntimas relaciones con la poética de Carriego dentro del contexto social político culural económico de la época del 30 en Argentina.No queda afuera el estudio, la reflexión crítica sobre todo el contecer social político en el que se movieron el poeta ,el letrista, los cantores de tango,los políticos en aquel  Buenos Aires de principios del siglo XX.
Nada mejor que ofrecer la lectura de estas páginas que se centran en esta etapa de investigación sobre el poeta que refejan la valiosa labor literaria de Laura y fundamentan el merecido premio.




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Nota de Laura homenaje a Emma Barrandeguy en su facebook

Los poetas viejos
En los concursos de poesía,
los poetas de setenta años
sacan premios que no alcanzan
ni al precio de una edición modesta
ni al de un par de zapatos.
Lo saben
pero mandan igualmente sus versos.
En los partidos de ajedrez
se ponen y sacan los anteojos,
limpian con atención los cristales,
esperan, como siempre,
que el peón pueda anular una jugada
que parecía brillante.
En los reportajes
hablan del viejo Palermo
o de los amigos que se murieron
o de lo que podría hacerse en el país
si la marcha del mundo fuera otra
y volvieran los brillantes debates de las Cámaras.
En la radio evocan los tiempos
de Crítica o de la Revista Martín Fierro;
y no recuerdan a Boedo
porque es un tema peligroso
y revivir no quiere decir suscitar
ni resucitar.
En la calle Florida
miran,
como los provincianos,
a ver si alguien conocido los saluda,
o ciegos,
se dejan tomar del brazo
hasta la próxima bocacalle,
hasta la próxima charla.
En las librerías
observan los estantes con disimulo
en busca del lomo con su nombre
y discretamente se informan
sobre el modo cómo se vende la poesía.
El triunfo llega siempre tarde
para ellos
o se renueva en actitudes de cada día
y en un mundo que los desconoce
navegan aguas incontaminadas.
Emma Barrandeguy




Emma Barrandeguy
Era tan sensacional , tan única, nos reíamos tanto juntas ... Tan cortés , tan exquisita ... Cada libro que le mandaba , merecía un comentario suyo en el diario ... Uno de los grandes tesoros que guardo en el corazón ...Fuimos juntas a la Feria del Libro y nos hizo un reportaje Omar Cerasuolo ...
Cómo se te extraña , Emma ... Nada de lo que me pasó hubiera sucedido si hubieras andado por este mundo ...Y cómo te hubieras reído de las veleidades de los funcionarios ... Ay, Señor , para qué te la llevaste si la precisábamos ...
Y qué humor el suyo , mi Dios ...
.. está en Carrieguito... Cómo me iba a olvidar de Emma , por favor ...

Laura Erpen



Fragmento de un ensayo de la escritora para la cátedra de Antropología

Una mirada del tango desde la Cuestión de Género

De la musa mistonga a la metafísica del default
Laura Erpen, Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina





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Invito a escuchar  luego en otra ventana haciendo clik aquí: Mi noche triste



Mi noche triste Tango 1916
Música: Samuel Castriota
Letra: Pascual Contursi

Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y espina en el corazón,
sabiendo que te quería,
que vos eras mi alegría
y mi sueño abrasador,
para mí ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo
pa'olvidarme de tu amor.

Cuando voy a mi cotorro
y lo veo desarreglado,
todo triste, abandonado,
me dan ganas de llorar;
me detengo largo rato
campaneando tu retrato
pa poderme consolar.

Ya no hay en el bulín
aquellos lindos frasquitos
, arreglados con moñitos
todos del mismo color.
El espejo está empañado
y parece que ha llorado
por la ausencia de tu amor.

De noche, cuando rne acuesto
no puedo cerrar la puerta,
porque dejándola abierta
me hago ilusión que volvés.
Siempre llevo bizcochitos
pa tomar con matecitos
como si estuvieras vos,
y si vieras la catrera
cómo se pone cabrera
cuando no nos ve a los dos.

La guitarra, en el ropero
todavía está colgada:
nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar.
Y la lámpara del cuarto
también tu ausencia ha sentido
porque su luz no ha querido
mi noche triste alumbrar.






Canción del vino

 (I)

Un vino generoso,
va tu cuerpo abriendo la alegría del verano.
Se siente
como crece tu cintura con audacia de uvas y de zumo.
Te bebes esa copa
y en los labios
se asoma la sonrisa como un rezo.
buscando tu recuerdo entre las cepas
para abrevarse todos los momentos
y sentir el placer con todo el cuerpo.



(II)

Qué vendimia de amor ,este verano,
con el sol rebasando los toneles....
y en esta copa
se me ha encendido el mundo generoso...
Bebo de tu palabra,
siento al mundo
en el leve sostén de levaduras
que potencian mi afán,
mis ilusiones,
mis ganas de reir,
mis jugos todos...
Qué vendimia de amor,la de tu cuerpo,
Qué tersura en el tacto,
qué misterio...
Me voy alegre y plena por los campos
templada con tu vino y en sosiego...




(III)


La vida se hace jugos.
Nace,leve
una dulce gestión de mediodías
y me paro a sentir
en las papilas
la grata emoción de esta delicia,
de este vino sereno y prodigioso,
liviano,
juguetón y perfumado.
Los dioses son ausentes de este goce.
Envidiarían mi aliento si pudieran.
La rosa se deshace entre mis manos.
En la boca,me crecen maravillas.
Y por la sangre
corre
venturoso,
este tacto de frutos que me leleva
hacia el lugar privado de la magia
en donde está el tesoro de la vida.





por María Laura Ceretti (Laura Erpen)

En El vino, Selección de poemas.Costumbres Argentinas
Editorial Aguirre y Sol Editora Argentina,Mendoza ,2004








"Carrieguito", libro que obtuvo en 2010 el Premio Fray Mocho en el género Ensayo, galardón que otorga el Ministerio de Cultura de  la provincia de Entre Ríos-
                                                                                         
     
  
Contratapa

A propósito de celebrarse hoy 11 de septiembre el Día del maestro en conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento un fragmento del ensayo en cual la escritora se refiere a la figura de quien fuera presidente de nuestro país en época de la Confederación.; una semblanza del considerado el primer maestro argentino,su preocupación por instalar una propuesta pedagógica basada en el modelo norteamericano, detalles de sus relaciones,sus contactos, sus viajes ,sus gestiones y un especial hincapie en la llegada de las primeras maestras contratadas por Sarmiento a la ciudad de Paraná..Laura va intercalando en la prosa de rigor ensayístico su estilo coloquial otorgándole a la lectura un ameno interés con breves comentarios que le imprimen ese sello personal de la autora.Logra así contarnos datos históricos de la política, la sociedad, la economía y la cultura de aquella época.Pinceladas históricas, anecdóticas, y, a su vez la opinión también se hace presente.
























De cuando Paraná tuvo una primavera bostoniana…                                 ( Fragmento de Carrieguito de Laura Erpen)




El Cuyano exaltado[1] andaba por el mundo en busca de concretar sus sueños. La educación lo desvelaba y precisaba un modelo que le permitiera encarrilar sus utopías.
Lo halló en su admirado país del norte, en Horace Mann y en un folleto que refería sus testimonios sobre una experiencia desarrollada en Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña.
Verlo y descubrir que ésa era la cuestión, fue todo. Precisaba encontrar algo que le sirviera para soñar más y mejor.  La vieja Europa lo había decepcionado, una nueva luz se abría ante sus ojos sedientos.

Sarmiento siempre se las arregló para viajar con poca plata por mucho mundo, ya lo sabemos, pero además, un amigo chileno lo ayudó y a buscar su destino se fue.
El encuentro con Santiago Arcos[2] en Liverpool lo sacó del apuro y a visitar el laboratorio cultural de Boston marchó.
Allí lo deslumbró el ambiente en el que reinaban ideas innovadoras como el antiesclavismo, el sufragismo, y los inicios del feminismo.
La relación con Mann y su esposa comenzó hacia 1845. Mann no hablaba español y Sarmiento desconocía el inglés, pero Mary Ann Peabody, la esposa, había vivido en Cuba- (en donde trabajó como institutriz y aprendió el idioma) -  y ofició como mediadora en las conversaciones de los hombres. Y el milagro se produjo.


No nos parecería extraño que don Domingo hubiera sido presa de sus encantos, - (sabedores de sus mentados juegos galantes…)- , lo cierto es que la comunicación creció, fluida y cordial, y de ahí en más, entrelazaron planes en cartas jugosas.
         
Mary Peabody era una muchacha especial, al igual que sus dos hermanas. La madre no las había criado con destino casadero, ya que una y otra vez hacía dolorosa mención de su renuncio a la literatura  por problemas económicos y por la necesidad de atender el sustento familiar. Que sus hijas no pasaran por esa escuela del fracaso, por favor.
No lo hicieron. Una de ellas se casó con un poeta que alcanzó la notoriedad, Mary con Mann y la otra fue educadora vanguardista y fundó el primer jardín de infantes en su país, siguiendo las teorías froebelianas.
         
“Gracias a Mary Peabody y a sus vinculaciones, Sarmiento trató a distintas personalidades del ambiente cultural norteamericano. Su hermana menor, Sophia, estaba casada con el gran novelista Nathaniel Hawthorne (1804-1864), autor de renombradas novelas, entre ellas, The scarlet letter y The house of the seven gables. La otra hermana mayor, Elizabeth, era una afanosa educadora y de reconocida partícipación en el unitarismo de los Estados Unidos.”[3]

La amistad se mantuvo durante años, aún después de la muerte de Mann. Las continuas cartas permitieron el intercambio.
Mary tradujo el Facundo al inglés y Sarmiento contrató a las maestras. Corría el 1868 cuando el proyecto comenzó a hacerse realidad. Ya era Presidente.
Se planeó el envío de muchas - (quizás demasiadas…) –, que al fin y al cabo, resultaron ser 61 o 65, que los datos oscilan entre las cifras. Al menos, se sabe que llegaron 61 damas y cuatro hombres.
La intención es que fueran a San Juan, pero Juana Manso[4] – (precursora del feminismo en Argentina y activa educadora, no siempre bien vista por sus ideas…) – contuvo  y escuchó fraternamente a algunas de las muchachas que se asustaron frente a la situación del país y esto retrasó en parte los planes y trajo algunas confusiones.
Los consejos de la comunidad norteamericana, aportaron lo suyo y San Juan debió esperar, aunque Sarmiento estaba perdiendo la paciencia.
Tiempo después, el problema se corregiría con fortuna para las partes.

Hacia Paraná fueron muchas de ellas, a aprender el idioma.
A eso se dedicaban por espacio de cuatro meses. Algunas, siguieron camino hacia San Juan y Catamarca. Otras, hacia Santa Fe. Hubo quienes se instalaron en Rosario y quienes enfilaron hacia La Plata. Y quienes se volvieron, también.
Sarmiento había puesto condiciones, las chicas debían responder a un patrón bien pensado en sus noches de desvelo:
         

 “Mary Mann y Kate Dogget, una activista en pro del sufragio femenino en Chicago, seleccionaron a las maestras que venían a la Argentina. Según lo exigía Sarmiento, en lo posible debían ser jóvenes con experiencia, de buena familia, excelentes modales y aspecto agradable. Debían tener muy buen estado físico "para dar ejemplo a nuestras criollas, tan acostumbradas a estar inmóviles, asistidas por sus servidumbres".[5]
         
Aporta más luz  sobre el caso, decir que Kate Dogget fue la primera mujer miembro de la Academia de Ciencia en 1869, y que en ese mismo año asistió como delegada a la Conferencia de Mujeres en Berlín.

Kate Newell Doggett
Por si fuera poco todo lo que veía y paladeaba, las conexiones de Mary Mann lo llevaron al sanjuanino a obtener un titulo de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Michigan.

Encandilado y pasional, a partir de allí planificó la estrategia nutrida por ese mundo que lo subyugó.

Mary Mann


Digamos que las niñas que llegaron, pues, tenían lo suyo. No venían de lugares calmos, sino de escenarios bravíos: guerra de secesión, luchas feministas, territorios díscolos, huellas de desocupación, y traían mucho, pero mucho sabor de aventuras.
         
También les interesaba el sueldo propuesto, por qué no. Aún cuando fuera menor al que se les abonaría a los varones, tentaba.” Los salarios –que en un principio eran altos-, la falta de trabajo en algunos estados norteamericanos, la expectativa de encontrar marido o el afán de aventura se combinaron con la verdadera vocación que estas maestras y maestros tenían por la educación popular.”[6]

Dicen quienes saben que el viaje duró dos meses y que hicieron escala en Londres y después arribaron a Buenos Aires.
Venían de Missouri, Minnesotta, Indiana, Nueva York, Pennsylvania, Maryland, Virginia, Ohio, Nueva Inglaterra.

“El gobierno argentino les ofrecía un contrato por tres años, que comenzaba a  correr en el momento en que se embarcaban hacia este país. Una vez aquí tenían cuatro meses para aprender el idioma y ambientarse, lo cual se hacía en Paraná, lugar donde se había creado la primera Escuela Normal argentina. Después de esa preparación, eran destinadas a distintos puntos del país donde se estaban creando estas escuelas. Así fue como llegaron maestros norteamericanos a San Juan.”[7]


Trajeron consigo su lengua, su religión, sus saberes, sus costumbres deportivas, su amor por el estudio al aire libre, su afán por la experimentación, su capacidad, su interés y hasta sus instrumentos musicales.
Vaya a saberse qué rumbos tomó el banjo de Jennie Howard[8] después de su muerte, por ejemplo.
Sufrieron incomprensión e intolerancia de todo tipo: de sus colegas argentinos – (que no toleraban la diferencia de sueldos, entre otros detalles…) - ,  de los fervientes católicos y de las autoridades eclesiales mismas.
Del total, sólo cinco eran católicas, el resto profesaba religión protestante.
La crítica se desató, como látigo, feroz,  y el adjetivo “herejes” se impuso como barrera para muchos padres que se negaban a que sus hijos fueran educados por semejantes personajes.

En Catamarca, un sucedido da para entender el caso:
“El Obispo Fray Mamerto Esquiú debió interceder y convenció a estas
damas que si bien la directora pertenecía a una "rama disidente" de cristianos, eso "era menos malo que si fuera atea..."[9]

Otros datos afirman las diferencias en lo religioso y las penurias o dificultades nacidas de esto:

“La señorita Howard fue destinada a Córdoba y relata este episodio: en la puerta de la iglesia de los jesuitas se leía la frase "Esta es casa de Dios y puerta del Cielo”.

Pues bien, una mañana apareció pintada en la entrada de su escuela: "Esta es casa del diablo y puerta del infierno". [10]

 Jennie Howard, la única de las maestras que dejo un libro contando la experiencia
In distant climes and other years.

Pero aún así discriminadas, sospechosas por su condición de extranjeras y protestantes, las maestras norteamericanas daban muestra de su espíritu tolerante, entrando a rezar en el templo católico, a falta de uno de su propia confesión religiosa.
Allí le pedían a Dios ayuda y valor para realizar su tarea educativa, tan obstaculizada por los prejuicios que llegaron, en alguna ocasión, a materializarse en piedras arrojadas durante un acto de graduación.”[11]

Pensamos que las dificultades en el lenguaje, deben de haber sido de menor importancia. En principio, porque ellas tenían intención de aprender el español ya que lo necesitaban. Y por otra parte, por estos lados y justo en el territorio de la entrerrianía, había muchos ingleses. Muchos más de lo que uno supone, antes de ponerse a averiguar, como se debe hacer.

Habían llegado en bandadas con motivo de la instalación de los ferrocarriles y se habían diseminado por toda la provincia, dejando estampado su sello en la construcción, en el tendido de las vías y en los frigoríficos que instalaron.
La Inglaterra victoriana ansiaba productos para sus usinas de la revolución industrial y los barcos iban y venían, acarreando carnes y productos de la tierra que debían circular hasta los puertos para ser trasbordados.
Los ferrocarriles acortaban las distancias y también mostraban – (como lo indicó y denunció Scalabrini Ortiz, no siempre bien interpretado…) – los intentos imperiales concretados en el asedio y hasta en el aprovechamiento sin límites de la producción local.

Desde que en 1824 se reconociera la Independencia nacional, los ingleses habían sentado sus reales por estas tierras.
En mucho los favoreció Rivadavia, que les abrió las puertas. Entre 1854 y 1880, numerosos profesionales, empresarios, comerciantes, se habían arrimado a los territorios rebeldes que los expulsaron en las invasiones intempestivas, a todo pulmón.
Hasta tenían sus propios cementerios, denominados “de los disidentes”. Uno de ellos, en pleno barrio del Retiro, vecino de la Parroquia del Socorro. Hacia 1833, su capacidad fue colmada, por lo que se creó otro en el llamado Hueco de los olivos, actual plaza 1º de Mayo[12], que recibió el nombre de Cementerio de la Victoria. Finalmente, se construyó el denominado Cementerio Británico de la Chacarita.[13]
Estos cementerios eran administrados por ingleses, alemanes y estadounidenses y admitían a miembros no confesionales, incluidos los de la comunidad judía.

Capilla del cementerio de La Victoria 

Pero, además, hay otros costados que nos interesan.
En 1825 se constituyó la Asociación Agrícola del Río de la Plata y más de doscientos colones de Liverpool y de Manchester se aquerenciaron, más por intereses que por devoción, pensamos.
Es que las vaquitas todavía eran ajenas, así que comenzaron en Cañuelas a cruzar ejemplares con los suyos, de pedigree, claro está.
En 1836 se importó el primer toro de raza Shorthorn. De ahí en más, los vacunos tendrían mejor estampa y más rédito.
Para poner orden, se fundó la Sociedad Rural. ¿Quién fue su primer presidente? Por supuesto, un inglés. Se llamaba Richard Newton.
Todavía falta tiempo para que Julio Argentino firme pactos, Lisandro ponga el grito en el cielo y a su compañero Bordabehere le pongan bala en el pecho…
Todavía falta…

Los frigoríficos actualmente abandonados son huellas de un pasado que nunca volverá, pero que marcan fuerte presencia británica en la provincia y en el país, por supuesto.
El desmantelamiento de los ferrocarriles en el período del neoliberalismo ha hecho lo suyo, y ahí quedaron las ruinas, algunas de ellas recicladas y otras en penoso estado.
Los nombres Liebigs, Armour, Swift y hasta la misma calle Nueva York de Berisso, son huellas o quizás fantasmas de un tiempo que ya no volverá.



Sigamos adelante con lo nuestro.
Las iglesias protestantes habían arribado con sus ministros y hasta en la misma Alameda de la Federación se alojaban ingleses, de manera que con quién hablar en lengua materna, había.

El Cuyano había hablado de formar familias y establecerse. Hubo quienes lo hicieron, pero ninguna de las niñas se casó con un criollo.
Algunas regresaron, otras se quedaron para siempre. Cinco de ellas murieron durante el episodio de la fiebre amarilla[14]. Veinte de ellas formaron su hogar y murieron aquí.
Algunas descansan en paz en el Cementerio británico. Alguien, como la esposa del primer director de la Escuela Normal de Paraná, ni siquiera en el cementerio, sólo en la vereda.
         
El 13 de junio de 1870, por un decreto que firma el Presidente Sarmiento y refrenda su Ministro de Educación Nicolás Avellaneda, se crea la Escuela Normal de Paraná.

¿Había razones para que Sarmiento prefiriera la provincia de Entre Ríos como centro de experimentación?

Probablemente las vanguardistas acciones de Hernandarias en su época, las posteriores de jesuitas, dominicos y franciscanos, las de Francisco Ramírez y por sobre todo el sedimento que dejó la política de Urquiza, unido a la seguridad que reinaba en la provincia – (fragilidades aparte…) - y a su cercanía con Buenos Aires, lo convencieran.
Paraná era una ciudad de probados méritos, Sarmiento siempre le había tenido “ganas”, había desaparecido el temido Caudillo que lo recibió a lo grande – (dicen que hasta con pétalos de rosas…) - en su Palacio, había sido Capital de la Confederación, crecía en prosperidad, el edificio de la otrora Confederación estaba allí, a la mano y ofrecía comodidades…en fin… ¿por qué no?
Lo cierto es que, con el basamento de aquellos caudillos que él mismo había categorizado de bárbaros, el Cuyano paradojal construía el escenario en donde se instalaría todo un laboratorio educacional que luego la ley de 1884 tomaría como ejemplo.

A Paraná llegaron pues, el profesor Stearns y su esposa, juntamente con el señor Jorge Roberts y su esposa, y la señorita E. Wade.
Curiosamente, quien fuera designado primer director de la Escuela Normal de Paraná fue uno de los pocos varones que llegaron con el contingente normalista.
Mary Mann se lo recomendó a Sarmiento, sugiriéndole, además,  que su esposa, Julia Hopes, podría ejercer, a su vez, como maestra en la misma escuela.
Así sucedió, pero a los dos años de la llegada, la señora falleció, víctima de fiebre tifoidea. Fue en 1872.
 La señora Stearns profesaba la fe evangélica. En ocasión de preparar el entierro, su esposo constató que no podría ser alojada en el cementerio por esa razón.
Durante tres días hizo gestiones, ayudado por bienintencionados vecinos, pero el permiso no llegó nunca.
A la congoja por la muerte, unamos su destino de viudo con un niño pequeño y con otro niño con dificultades y esta negativa extraña, al menos, y comprenderemos la desesperación del profesor.
El pasado año, el actual intendente de Paraná[15], realizó un homenaje – (tardío, pero reivindicatorio, al menos…) – a la señora, descubriendo una placa en la pared exterior del cementerio, frente al lugar en que el marido indicara el lugar de la tumba, en un dibujo precario pero ilustrativo de lo sucedido.
Tratativas, desmentidas, dimes y diretes, idas y venidas, pueden leerse en un interesante artículo del periodista Jorge Riani[16] en el que nos hemos basado para sintetizar someramente el hecho.
         
Más allá de las jurisdicciones eclesiales o de las burocracias administrativas, o de las injusticias, o de las incomprensiones, lo que queremos puntualizar es que las muchachas de Sarmiento… no se la llevaron de arriba.
 Pero no nos alejemos demasiado de nuestro proyecto. Si bien el tema es tentador y genera debate entre los revisionistas que consideran un sarmientino exceso extranjerizante esta empresa, - (debate que nos debemos pero que aquí no atenderemos...) - a lo que vamos es a seguir las andanzas de de los Carriego por la Escuela Normal y por ese microcosmos bostoniano en que se convirtió la capital de la provincia.

En esa Paraná en creciente, desarrollada y potente, dejemos a las muchachas extranjeras y vayamos al encuentro de la familia que según Borges, “se vendrá abajo”…
Ya volveremos a ellas…Quizás anden conversando animadamente en la Alameda de la Federación con Fanny Haslam… ¿Con quién? Se verá, se verá.

Mientras tanto, señalemos que en 1884 comenzó a funcionar el Kindergarden de la Escuela Normal de Paraná.
A cargo estaba Sara Chamberlain[17], distinguida docente que provenía de Filadelfia.
Sara había nacido en 1840 en Lewisburg y estudió en el Instituto de Mujeres de Bucknell, en donde se graduó en 1858.
Durante la Guerra Civil, se desempeñó como enfermera. Fue entonces cuando conoció al capitán Eccleston, con quien se casó y tuvo dos hijos.

La  temprana viudez la puso ante la opción: o aceptar  la ayuda de sus padres y retroceder en la construcción de su autonomía o elegir un destino que le permitiera liberarse, a pesar de la pena.
En 1875, pues, comenzó a prepararse para lo que sería su gran pasión: el kindergarden.
Estudió para ello en la Escuela Normal de Ruth Burritts y conoció a las hermanas Peabody. Esto fue el paso fundamental para que su destino se encontrara con los sueños de Sarmiento.

Pero hay un paso más antes de que llegue a Argentina: en 1880 se radica en Winona, en donde instala un kindergarten, y allí es donde recibe la propuesta de emigrar a un país lejano con una bella perspectiva.
Llega en agosto de 1883, acompañada de su hija Emily.
Sara se sintió asediada por las dificultades en el idioma, la adaptación de su hija al nuevo medio y, por supuesto, por la no aceptación de su religión protestante.

Pero sus preocupaciones ceden hacia 1884, momento en que se inicia la tarea educativa que la apasiona.
Desarrolla su tarea con eficacia y recibe el reconocimiento del director José María Torres.
Muchos niños pasan por las aulas de la Normal. Si bien el interés sarmientino era el de homogeneizar franjas sociales, los comentarios hablan de que concurren los hijos de muchas familias acomodadas.
A pesar de las ideas de Fröebel, la realidad en Paraná era otra. Froebel había creado sus jardines para niños en situación de pobreza. Aquí respondieron las familias tradicionales en mayor proporción. Suele suceder, claro que sí.

Dice Dora Barrancos:

“Bueno, al kindergarten de Fröebel no iban centralmente los niños de la clase obrera, según relata Ann Taylor Allen… aunque en la actualidad el jardín de infantes sea visto como una solución para las madres trabajadoras de todo tipo.”[18]

Parece algo arriesgado, por aquellos tiempos, pensar en un jardín en donde los niños se vincularan con otros, jugaran seriamente, construyeran el sedimento imprescindible para la primaria, adquirieran hábitos, en donde la familia tuviera su lugar de cobijo y amparo y en donde lo privado se articulara con lo público, pero lo hicieron.
Antecedentes en Buenos Aires se habían registrado, porque Juana Manso había fundado el suyo. Era hora de que el interior los tuviera, y sobre todo una provincia que había hecho sobrados méritos para merecerlo, una provincia adelantada desde los intentos de Hernandarias, pionero en esto de la educación.
Y Paraná fue un amoroso jardín:

            “… tengo la sensación de que el ambiente que crea el jardín de infantes se caracteriza por un derrame de afectividad que está omnipresente en los objetos, en los dispositivos de administración, lo que sería una expresión del carácter emotivo de los vínculos. Y ese carácter convive con lo propiamente escolar. Hay “ciencia” y también hay “amor”…”[19]

Los niños del kindergarten de Paraná habían encontrado en la Normal, su lugar y con ciertas formas, que son, en esencia, las que señala la especialista:

Las formas de trato son las de una enorme sobreafectividad. La formación de valores morales, que es una petición de principios desde el nacimiento en los sectores medios, está presente en el jardín de infantes, pero el inculcamiento es menos rígida en esas edades.
Casi se diría que hay una idea de un hogar sobrerrepresentado, una especie de “sobrehogar”, una escena familiar “mejorada”.[20]

La figura de Sara Eccleston y su tarea, parecen encajar en ese modelo.
En 1886, Sara retorna a EEUU porque lo requiere la salud de su hijo. Ese mismo año regresa a Argentina y lo trae consigo.
Funda y dirige el kindergarten de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay y en 1888 se instala nuevamente en Paraná.

Sarah Chamberlain Eccleston
Su figura cobra el prestigio necesario para que en 1893 represente al gobierno argentino en la conferencia mundial sobre kindergarten realizada en Chicago.

En 1897 crea el Profesorado de Maestras Jardineras en Buenos Aires y en él se destaca su pasión, y su influencia  sobre las jardineras crece.
Muere en esa ciudad en 1916, después de una tarea incesante referida a la divulgación de la importancia y valores de la educación inicial en la Argentina.
  Sus alumnas sintetizan su valor en el epitafio que corona su tumba en el cementerio británico:

         “Como la hiedra adherida al muro, o como la llama sagrada de las antiguas vestales, que no se apagará jamás, así cumpliste tu misión, maestra nuestra y así nos legaste el fervor de tu alma...”

Sara trabajó en dos frentes: con los niños en el Jardín y formando docentes para el Kindergarden.
Pero para lo que nos interesa, viene bien preguntarnos: ¿cómo, de qué manera, se trabajaba en el Jardín de la Normal?
         
Lo primero de todo: el juego. El juego como actividad en donde el niño conquista la autonomía, el juego creador que le permite actuar y producir , el que también debe jugar el maestro, porque de esta manera participa de su mundo y puede intervenir en el proceso educativo. El juego que le permite hacer y entender las cosas. El juego que unifica la educación y la vida.

El juego con materiales, a los que llama Fröebel dones o regalos, pensados en serie, graduados, que permitirán al niño reconocer, identificar, manipular, formas y líneas, funciones, posibilidades, sentidos, interactuar.
El juego con el otro, la relación, la cooperación social, incluida la educadora, con la que entrama una relación afectiva. El juego que le permite responder a los estímulos con su curiosidad, sus intuiciones, su sentido de la observación, sus sentimientos morales y religiosos.
El juego para admirar y descubrir las bellezas de la naturaleza, para despertar su poderosa capacidad de análisis y de reflexión y para promover una vida bella, austera, centrada en el respeto por todos lo seres.

La curiosidad de los niños, por sobre todo. Y la organización diaria del tiempo, y la planificación del trabajo diario, principios indiscutidos de Froebel inspiraron a Sara.
A jugar con los dones, elementos complementarios y de desarrollo que sirven para la observación de la vida, de sus partes y de los fenómenos y de la naturaleza sensible. También los cantos alusivos, creados en relación con los dones. Pero después, al jardín, al espacio libre .Ya no bastan las salas, hay que salir a las zonas externas a observar las maravillas que ofrece la naturaleza.
El  niño es el eje de todo el proceso y que hay que adaptarse a su desarrollo natural para que la  tarea sea fructífera.
         
Según opiniones que hemos revisado, el jardín creado en 1884 pasó un tanto desapercibido en este primer año, debido a la estrechez del espacio acordado
Pero con el tiempo, y gracias a la calidad del trabajo de Eccleston, se popularizó:

“fue frecuentado por los niños de las mas distinguidas familias y las exposiciones de fin de año, las fiestas, con los juegos y clases públicas fueron éxitos brillantes que contribuyeron a afianzar la obra educadora.”[21

Los dones generaron la conexión entre las dos fases de la acción de Eccleston:

 “Las direcciones para el uso del material didáctico, que consistía en los dones, perforado, doblado, cartonado, trabajo en arcilla, canciones y juegos estaban en lengua extranjera, en alemán o en inglés. La señora Eccleston se propuso traducirlo con la ayuda de sus discípulas. Y así poco a poco el kindergarten de Paraná contó pronto con un seleccionado y hermoso material propio que fue enseguida utilizado por todos los institutos similares argentinos.”[22]



Por este Jardín, nada menos, pudo andar nuestro Carrieguito, ya que su familia estaba estrechamente ligada a los destinos de la Normal. Profesores, directores, alumnos, los Carriego han pasado por sus aulas.

¿Qué se habría  llevado, de haber tenido esta experiencia?
Se nos escapa, al pensarlo, una frase de un famoso educador: “Todo lo que sé, lo aprendí en el Kindergarten”.
Sabemos, por nuestras propias historias, los valores de la educación inicial y las huellas que ha dejado en cada uno de nosotros.
A pesar de las asincronías y los desencuentros, pensamos que no sería raro que nuestro Carrieguito se hubiera formado a la manera de su padre. De alguna forma, pues, la Normal de Paraná le dejó. Y mucho.
Pero Sara se fue a EEUU en el mismo año en que Evaristo debió de haber ingresado en el Establecimiento modelo.
Por lo tanto… ¡mucho se perdió Carrieguito! Mucho y bueno…Pero seguramente se llevó mucho, también, de aquella primavera bostoniana en Paraná.

[1] Nos referimos a Domingo Faustino Sarmiento.
[2] Político y escritor chileno, hijo de un banquero chileno y de una dama argentina, amigo de Sarmiento y a quien Mansilla dedicó su famoso libro “Una excursión a los indios ranqueles”.
[3] Reggini, Horacio. Boston, una de las claves de Sarmiento. Especial para La Nación. 9 de julio de 2000.

[4] Juana Manso se enamoró de un violinista brasileño que conoció en el exilio. Con el maestro Noronha tuvo dos hijas, una nacida en EEUU y otra en Cuba. Visitó Filadelfia y conoció a Mary Peabody, ya que las cartas que se cruzan muestra una relación fluida. Hasta el momento , la relación entre Juana y las maestras sarmientinas no ha sido debidamente estudiada por los especialistas.
[5] Yordet, Cecilia. Op.cit.
[6] Yornet, Cecilia.” La odisea de venir desde Boston a San Juan en el siglo XIX”.Fundación Bataller.
[7] Yornet, Cecilia. Op.cit..
[8] En la tapa del libro de Julio Crespo sobre las maestras de Sarmiento aparece una fotografía que muestra a  Jennie E. Howard y Clara Gillies de Bischoff tocando el banjo en la Escuela Normal de Paraná. Los especialistas en banjo de nuestro país consideran que fueron los primeros banjos que hubo en Argentina. Jennie fue la única que dejó escritas sus memorias de la aventura en un pequeño tomo.
[9] Yornet, Cecilia. Op.cit.
[10] Jennie Howard escribió sus memorias con el título de “In distant clime and other years”. Las narra en tercera persona.
[11] De Massi , Dr. Oscar Andrés. Con la pluma y la palabra. Puntal.com.ar.Río Cuarto.Córdoba. 6 de junio de 2011.

[12] Corresponde a las actuales calles Hipólito Yrigoyen (Victoria), Pasco, Alsina y Pichincha
[13] En el cementerio británico de la Chacarita se encuentran las tumbas de las maestras que trajo Sarmiento. Aquí también se dice que fue enterrada Juana Manso, quien se había convertido al protestantismo. Luego fue trasladada al Panteón del Magisterio de La Chacarita.
[14] En los episodios referidos a la epidemia de fiebre amarilla, uno de los animadores más vehementes para organizar la defensa de la población ante el flagelo, fue Evaristo Carriego de la Torre, el padre de nuestro poeta.
[15] El Intendente de Paraná, durante 2010, fue el señor José Carlos Halle.
[16] Riani , Jorge. Controversia sobre el destino final de una maestra contratada por Sarmiento. El Diario de Paraná.19/09/2010.

[17] Sosa de Newton, Lily. Diccionario biográfico de mujeres argentinas. Buenos Aires. Plus Ultra.1986
[18] Brailovsky, Daniel. Escenarios simbólicos en los orígenes del kindergarden. Diálogos de la memoria. Entrevista realizada en 2005

[19] Barrancos, Dora. Op.cit.
[20] Barrancos , Dora.Ibidem.
[21] En Internet :
[22] Op.cit.

 Fragmento de "Carrieguito" de Laura Erpen



Dos imágenes no tan conocidas  
Un mapa de Boston en los años 1840, el sitio del análisis educativo principal de Sarmiento

Fotografía de Sarmiento después de la batalla de Caseros en 1852


Fuente de imágenes:wisconsinhistory.org
Paraná hacia el Mundo


*El formato original se modificó en función de una lectura acorde a la plantilla del blog.










A continuación en este tramo siguiente  la poética amorosa, sensual, erótica, elegíaca ,laudatoria, mítica de     la escritora. 




Eros et Psique 

   

Razón de fuego  

Encadenado a un traje, parece que persigo
desnudarme , librarme de aquello que no puede
ser yo, y hace turbia y ausente la mirada”.

Miguel Hernández

METAPOETICA
“esclavo soy de vos,

de tu región oscura

y hago el amor
sintiendo que te abrazo”
Guillermo Harispe



Por tus innumerables corredores
voy tras de tí
( ebria de tus muslos de sal,
de tus nacientes).
En la urdimbre de voces que te cercan
nazco en tí
(colinas de sosiego ,
vientre en celo,
hembra perfecta y desdeñosa,
río de pedregales y de arena).




Por tu piel de castaño y aceituna,                        
por tu seno,
tu noche,
tu lujuria,
muero en tí :
aspas de espuma
guijarro
apenas
de alhucema.
Por tu cintura aguda,
por tu carne,
por tus brazos de hiel,
por tus reclamos,
por tus ojos de sed,
por tu fatiga
crezco nazco y muero en tí
( en tí).
Aquí se quedan
la fiebre,
el desamor,
el dulcísimo abrazo de tus manos.



Achille Theodore Cesbron, Les Fleurs du Sommeil





A Guillermo Harispe
In memoriam


Decir esto
con un temblor oscuro que crepita en los huesos,
Decir esto,
aletargar los siglos despeñados
en sombríos laberintos de la sangre,
resucitar los días en que el sol era claro.
Decir esto
tras un ramaje intenso que protege los párpados.
Decir esto,
sentir esto,
desdecirnos                                                                
y aún con todo
y sin embargo
enhebrar en los dedos la caricia precisa
y aprisionar
- sí ... -
aprisionar la rosa.



Los ayeres III
“Si no recuerdo mal, todo cabía
entre los horizontes de un pañuelo”.
M.E.Walsh

Yo te conmino,
Tiempo,
para que me devuelvas
una infancia en balcón y santarrita,
las tardes tan sedosas del verano,
aquellos pulcros juegos de muñecas.
Yo te conmino,
Tiempo,
para que me retornes
un cielo siempre azul cxon nubesflores
por el que navegaba un barrilete
con la cola aleteándonos la sangre.
Yo te conmino,
Tiempo,                                                                         
para que me reinstales
una plaza en escándalo de rosas ,
el tul entrelazado del azúcar,
un alfajor de sueños en migajas.
Yo te conmino,
Tiempo ,
para que me reinventes aquel aire de trenzas
y me subas al pecho el sabor inhallable de algún pan con manteca
y la tibia fragancia de la leche azulada.
Yo te conmino,
Tiempo,
para que me permitas
una broma pequeña con olor de pasado:
¡ devuélveme las horas , por un rato ,
para seguir mirándome las manos!




Los miedos
I

“Ella habita un recodo de la vida,
un ángulo del sueño,
pero aún defiende su sonrisa
una certidumbre desgastada”.
Dora Hoffman

                               

  A Laura Vierci

Ah, qué espejo magnífico tu rostro,
qué maravilla tu solera blanca,
qué sonrisa de sedas nos regalas,
qué pelo de marfil,
qué piel de luna,
qué mirar ( y mirar)
y detenerse
en tus ojos profundos e insondables.
Qué  tus hombros redondos y perfectos,              
qué tu olor de mujer el que se escapa ,
qué íntimo el temblor de tus pestañas,
qué mullido tu pecho,
qué tremenda
desmesurada flor  la de tu boca.
(Y qué tristeza,
Marylin,
qué honda y negra pena
qué enorme soledad
la que nos llega desde millones de retratos).






 INCONSCIENTE


Está plantado en medio del pecho
( justo en la mitá)
y nos mira oblicuo,


como miran los gatos.

Tiene una luz extraña que subyuga,
un brillo sentimental
( a veces)
otros días es terco como la piedra herida,
opaco como la tristeza.
Nos custodia los párpados,
nos aniquila por dentro,
no nos deja dolernos.
Está allí,
en medio del pecho ,
dueño y señor de todo lo que acecha
( decisivo inclemente despiadado).
Es el gato que surge desde el misterio
para decir que aunque nos vayamos,
aunque viajemos ayeres,
desgarremos horizontes,
estará  estará  estará  estará  estará
Y tenemos las enormes ganas de destruirlo así :
con las uñas de gato que nos vamos gestando
con las garras que nos nacen de aprentarnos los dientes en cajas angulares
con el ojo de gato que se nos va labrando en cada ojo
con la pupila arisca.




DE RIESGO Y MIEDO

“Y dejamos partir
el tiempo breve que nos quedaba aún,
que aún vivía,
bellamente extendido hacia el vacío”.
Ana Emilia Lahitte

A Lita A.

A veces, a uno
lo seduce la posibilidad de asomarse al abismo,
de mirar desde lejos,
de suponer el salto.
(Por las dudas,
siempre estará la prudencia,
esa nodriza que nos amarra al día
y el viento
ese espía que nos arrima voces cotidianas).
La cima se ve espléndida:
la caída sería lógica consecuencia del peligro desafiado.
Allí,
en ese mismo instante,
el ángel llega
nos abriga las manos con sus alas redondas
y la memoria acude,
guardiana inexorable.
Conmueve el azul sin derroteros...
Dos pasos más
dibujaríamos el salto.
Pero las horas claras recuerdan la validez de la sonrisa
y entonces
retornamos.
( Por qué el camino idaivuelta siempre,
por qué la piedra que marca los finales
y los ojos que se hamacan más allá de la nube ...)
Un calor tibio pretérito estable
nos decreta el ayer en que todo fue simple,
regresar significa quedarnos y despreciar el cielo.
Pero es más potente el lazo del tiempo anudado en la sangre,
el galope adormecido que algunas veces nos incendió las venas,
el reloj que señala las horas tan paciente,
el espejo,
la imagen meritoria.
(Y en los dedos aún nos dura el abismo,
aún nos alimenta el salto ...)
Preferimos desdibujar los ojos
y calcarnos de a poco
la aventura tejida con el ardor que nos fundió los huesos a fuerza de costumbres.

Eduard Munch



APOTEOSIS III

“Te he cantado mi amor
cuando te abrí una calle
dentro del corazón que te rezaba”
Guillermo Harispe

A Luisita B.

Qué enormidad de amar,
Delfina,
qué caballo terrible,
qué ceguera,
qué grupa formidable fue en tu busca.
No sólo fue tu hombre,
no sólo te aplastó los pechos entre la piel caliente del abrazo,
no sólo te sorbió la flor profunda de tu sexo ,
no sólo te nombró entre chircas y linares,
no sólo fue tu hombre:
fue tu vida.
Qué manera de amar:
a borbotones,
a cascadas de sangre
y a degüello.
Te oyó la voz y no escuchó más luces,
te oyó la voz y no pensó en la sombra.
Fue caballo hasta el límite del viento,
fundador de soledad y de silencio.
Pudo amarte hasta el fin y así lo hizo,
pero te amó hasta más:
hasta la muerte.
Qué manera de ser macho y hermoso , de ser profundo y simple,
de ser hombre.

Imagino las formas de ese cuerpo que adoraste entre arbustos
entregadas a la carroña mísera y perversa.
Con qué placer sensual
algún carancho
devoraría la lanza que te hiriera
en la contienda agreste de las almas ...)
Qué heredad te dejó: la de la pena ..
Qué manera de amar hasta morirse...
Qué enormidad de amor , la que te cerca...


CASTA ELEGIA

“Como el toro, te sigo y te persigo
y dejas mi deseo en una espada
como el toro burlado , como el toro “ ...




Como el toro ,
me cercas y te alejas,
me buscas,
me rechazas,
me enardeces ...
Falo en dolor
tus versos me penetran
con ardores de tierra y labrantíos,
con humores de huesos y resinas,
con tu semen de angustia,
con tu carne ...
Toro duro de amor,
Miguel Hernández,
por tus rimas de luz,
por tus pezuñas
asciendo hacia la cita del deseo
y me rindo feliz ante tus plantas.
Toro Miguel,
Miguel Hernández,
toro .



POEMA 100
“Oh tú, toro hermosísimo,
piel sorprendida” ...
Vicente Aleixandre

Toro te estás:
te siento ,
te subyaces,
listo para la embestida
para la entrada al canal urgente y reclamado.
Toro te estás:
te veo ,
te presiento                                                                          
febril enmarañado salvaje
en el espanto de tu violencia tierna.                    
Toro te estás:
te escucho resoplando
inútil solapado silencioso
tras las grupas calladas,
con las pezuñas quietas,
con los cuernos tapiados,
con la sangre mordida ...

Toro te sé
( te espero y te reclamo)
pero toro te vas
por un camino ajeno.


Corrida de toros P.Picasso


POEMA 55
“Corazón de leona
tienes , a veces ...
M. Hernández

Qué curiosa manera de amar:
a dentelladas,
a mordiscos ,

a gritos,
a embestidas,
a tirones,
a luchas,
a gemidos,
a dos puntas,
a solas,
a entrelíneas.
Qué empecinado oscuro desencuentro,
qué mesura truncada,
qué agonía,
qué frutal desventura,
qué desgarro:
amarte
desamarte
desmembrar este amor
( oh raciocinio).
Qué solitario ruido en el desierto,
qué grillo innecesario,
qué martirio,
qué caballo sinfín ,
qué llamarada,
es este gesto airado del amor,
este quererte y no quererte,
esta abismada senda
sobre la cresta exacta del abismo.

Vampiro Eduard Munch


POEMA 14
“Ay  qué acontecimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve” .
M. Hernández

Dos toros al final y en la embestida,
midiéndose llameantes y altaneros...
Somos dos toros en este rodero,
sin capa,
sin verónica,
ni espada.
Dos toros que al mirarse
se estremecen
en el infierno oscuro y la pelea.
Dos toros que se buscan y lastiman
con las pezuñas sucias de la sangre.
Dos toros que se alargan,
que se arañan
con testuz ofrecida a tanto empeño.
Dos toros somos,
con el mismo ceño
fruncido a golpe y rabia,
a rajatabla.
Dos toros que al toparse vierten sangre
y se empapan de rojo las heridas.
Dos toros somos:
vamos por la vida
buscándonos en lucha enfebrecida
en esta eterna empresa de agraviarnos.

La lidia de pablo Picasso


INUTIL ALERTA
“Guárdate del amor, que es quien se queda”...
Olga Orozco

A Tucky Carboni

Aferrado a tu pelo,
( siempre niño),
engarzado en tus ojos
( siempre oscuro),
abrazado a tus manos
( siempre tierno),
suspendido en los sitios
siempre tuyos.
Guárdate del amor,
es sólo un pájaro
que se trepa a la piel y la asesina
con las voces purísimas que sabe...
Cuídate del amor,
es sólo un viento
que te barre la frente
y se te instala
en el exacto centro de la casa.
Cuídate del amor
y por las dudas
decreta su destierro
para salvar la arena.



El beso Klimt

POEMA 163

“Algas, enredaderas, palomas te diría...”
M.E.Walsh

Ah tu voz,
tu voz que desangra mis silencios,
tu voz serena y clara,
tu voz alta y desnuda,
tu voz de amanecer y de crepúsculo,
tu voz de ser y estar,
tu voz de irte.
Siempre tu voz,
vecina a mis andares,
siempre a mi lado,
abriendo mediodías,
enamorando esta palabra mía que se empina
hacia tu labio azul
y lo reclama
jugoso,
elemental,
en carne pura
para plegar tu voz y la tu mano
a mi cadera encinta de presagios.
Amo
tu voz de trino y amapola,
tu voz de amar,
tu voz de desencuentro.
Por tu voz,
me desligo de mis voces,
acuno en mi silencio tu palabra
y crezco en ti por tu caudal sonoro                    
y me llego a tu piel
y te conozco.
Por si un día tu voz se me perdiera
y la nostalgia fuera mi destino,
recojo tus decires y los guardo
en las manos,
los ojos,
los ahoras,
los convierto en palomas,
los aspiro
en la voz que me labras
con tu voz de mirarme y de sentirte.





 POEMA 2

“Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío ...”
M.Hernández

Blando y claro tu cuerpo,
en él me parapeto
( ave tierna,  temblona , que busca su reparo),
por colinas me trepo,
me hundo entre sus riscos , busco el túnel sabido,
lo siento sólo mío.
Me  estremezco en el beso,
me nutro en la caricia,
en tu cuerpo de roble , en tus brazos calientes.
En ellos  me deslío y soy como una hoja
que se mece y se ríe entregada a tu aliento.
Lo conozco de siempre,
de ahora, de a momentos.
Me es nuevo y extraño, atrevido y jugoso.
A veces lo contemplo,lejano y presuntuoso .
Otros días lo siento absoluto , perfecto.
Ah ese puerto profundo donde anclo mi barca,
donde tiro mis redes,
donde olvido a la otra.
Ah qué espejo clarísimo
el tu cuerpo impensado, tus caminos difíciles.
Ah tu aroma de siempre...
Vuelvo tibia a tu cuerpo como el sol al verano,
como el río a su orilla, como la noche al cielo .
En su temblor me aspiro,
en su tacto me quedo,
en tu cuerpo tan claro ...
En tu cuerpo...
En tu cuerpo...

El beso - Auguste Rodin 




POEMA 10
“Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío “ ...
M. Hernández

Ah la lenta costumbre de enfrentarme
al sol que me deslumbra,
a tu partida.
La inútil sensación:
en pleno lecho tu ausencia me ha vencido.
Queda un hueco feroz
y ya te has ido.
La búsqueda febril,
esa mi mano aventurando rutas desmañadas,
hurgando por la tela en tu resguardo,
inventando tu forma para asirla.
El desconcierto agudo y el asombro:
sólo tu olor persiste.
Como un rezo enhebro alguna sílaba:
tu nombre gemido apenas es ...
(Acaso es aire...)
El calor se diluye.
En tu sol único
te has llevado a escondidas ( tan furtivo)
mi abrazo pertinaz y mis reclamos.
Mi pelo se desmaya,
en su abandono
descubre que tus dedos no lo aprietan.
Son hebras solitarias sin tus manos,
 necesitan del tacto de tu aliento.
Me repongo y al fin crispo mis ojos
buscándote en la sombra y acechando,
tu retorno felino , inacabable...
(Tu retorno, por siempre tu retorno...)
Deshago este vacío,
recompongo las líneas de mi cuerpo ,
con mis brazos invento el hueco tibio por tu ausencia.
Me miro leve, quieta , despojada
y mis manos aferran tu partida
inventando el abrazo que no tengo .


El beso Marx Chagall


Pasión de Buenos Aires

“Será por eso que la quiero tanto”
Jorge Luis Borges

Semental de esta tierra,
padrillo agreste,
tumbador absoluto,
¿ves
cómo
ahora
            la historia se repite?
Poseedor de las hembras que quisieras,
dueño de doncellez y de experiencia ,
hubo una
-solo una-
que no cedió a tu encanto y tus reclamos .
(Ah Pavón,
no busques una excusa,
no elucubres explicación coherente!
No se gana una mujer sin la batalla,
no hay placer en el amor hurtado a trozos,
no hay galope feliz cuando se viola ...)

¿Para qué poseer a Buenos Aires
sin la contienda tibia del te quiero?
Mejor,
mucho mejor el abandono,
embozalar la ingle sin reyertas.

No se rindió jamás.
Como buena hembra
te miró desde lejos,
se desvistió frente a tu ojo en celo
y se quedó junto a un río marrón como muy pocos,
y te dejó en lomadas,
entre chircas,
bramando como un toro insatisfecho.

¡La única mujer que no tuviste,
la única que has amado
como sólo se ama lo imposible:
febril , en convulsión desesperada.


Heráclito:
hablar del devenir inexorable no cabe en este caso.
En los genes que llovieron sobre mi piel impávida,
en la aspersión que lubricó mi frente,
heredé la misma proporción del desdén ineludible.
Mi falo inexistente es tan inútil
como el de aquel que ayer me precediera.

Ella está allí,
desnuda,
lujuriosa del estrés que me acaricia
con la redonda luz de su aspereza.
Pero un río de tiempo nos separa.

Sólo queda mi voz enamorada
que la llama,
y la llama,
sin respuestas.



                               
OMEGA
“La sangre me ha parido “...
M.Hernández

Y de esa sangre vengo:
de feroz estallido en estallido ,
de reverbero en flor,
de toda lucha .
Me ha gestado la sangre,
por las venas
me corre el fuego que devora todo
y que me enerva en sangre y me condena
a ser de a borbotón
y de a lamento.
Me ha parido la sangre.
Tanta lava precisa orilla para ser un día
esa fontana roja,
esa estentórea proclamación del viento que me quema.
He parido con sangre
y en mi vientre planté la flor de roja sementera.
Me ha de parir la sangre en el momento
en que deje de ser y me convierta
en sangre, amor y viento.
Me ha gestado la sangre,
me ha parido,
he parido a mi vez
y en ese instante en que deje de ser cauce caliente,
me volveré de aire ensangrentado
y serán huellas de mi sangre hasta los huesos.
De mis pasos se acordarán, tal vez,
los que yo quiero.
Pero eso sí:
cuando alguien lea mis versos,
galopará su sangre
y en la alta noche
sabré que no me he muerto.


Rojo río de Laura Erpen ( Selección)

Manifiesto I

Para que lo entiendas
- y lo grabes en tu memoria con caracteres indelebles -
manifiesto aquí y ahora que no pienso entrar en tu olvido.
Deberás anotarlo en tu agenda,
con letras de moldes y en cualquier día del año ...
(¡Pero desearía  tanto que fuera en  primavera!)
Pondrás así:
deberé recordarla aunque las horas parezcan infinitas,
aunque el mundo nos separe con sus guerras ,
aunque estemos a diez mil kilómetros de distancia .
Deberé recordarla con su sonrisa,
- ¡mintiéndome incluso!...-
inventando poemas,
diciéndome cuáles son los secretos del viento,
cuáles los de la luna ,
o de qué manera conviene vivir algún costado de la vida.
Yo estaré lista para ir a tu encuentro en el momento menos pensado.
Tocaré el timbre de tu puerta
y sentirás mi corazón tembloroso y en revolución de ternuras .

Por lo tanto,
- y entendiendo que esto es definitivo...-
firmo   aquí , en este espacio de encuentros,
y sello con un beso tan profundo como las chispas que se trepan a las pupilas
en el momento en que el silencio alcanza para nombrar al amor .
Sólo por las dudas lo repito: ¡no pienso entrar en tu olvido!
Pero si esa oportunidad se asomara por un segundo a tus ojos
haré algo mágico y sublime:
convertiré mis labios en suspiros y te convencerás ,
definitivamente.



Manifiesto
III

En este día de diciembre
un tanto extraño y siempre nuevo,
en el más bello mes del año,
en completo dominio de mi razón
y mis sinrazones absolutas e irreverentes,
- no neguemos que siempre andan por allí, al acecho... –
digo
que
estos años  valen la pena porque has estado una tarde de febrero
y yo estuve.
Nada sirve si no es con el otro y por el otro,
todo se justifica cuando está la otra mano siempre a mano,
mucho se potencia con otros ojos en los nuestros,
el mundo es muy distinto cuando uno va por la vida
jugando a ser feliz como ninguno,
el aire se glorifica cuando suenan los suspiros
como cardenales extraviados,
el sol es mucho más alto
cuando las ilusiones crecen como ramos de magnolias,
hay mariposas por el cielo
si están los ojos que las buscan.
Digo,
entonces,
que en este bello día del más bello mes del año,
asumo la felicidad
como una carga gloriosa y a soportar,
siempre que estés a mi lado.

Si así no lo hicieres,
que Dios
y mi corazón
te lo demanden.






Manifiesto XXI
(¿Día de la mujer?)

En un mes de marzo macizo  y poderoso
como hace años no había vivido,
al amparo absoluto de mis convicciones desenfrenadas y oscilantes
- todo depende del grado de ebullición de mis hormonas -
manifiesto que :
me resisto a que mi vagina sea la variable
para decretar un día calendario que me recuerde,
o que mi útero
- ya ausente –
funcione como indicador de laureles que no tuve,
me niego rotundamente a que mis senos que dulcemente amamantaron
justifiquen una jornada en la que reciba honores,
declino todos los fervores que mi punto g o hache
- o no sé cuánto... -
me otorguen,
y reafirmo mi condición de ser humano
que luchó , sufrió , fracasó ,
anduvo por la vida con las manos tensas de amor y desencanto,
sobrevivió a miles de sucesos no queridos,
tuvo fe para asomar de nuevo
-          como si fuera una crisálida -
convertida en radiante mariposa,
se lloró todas las noches del silencio,
ardió con llama viva en las penumbras del desencanto,
advirtió la traición y se sostuvo en la confianza ciega ,
pudo más que el dolor y que la prueba,
vibró con la pasión como una pira.

Me resisto a que me dediquen una jornada:
las mías se renuevan de mañana,
cuando abro los ojos y está el sol para decirme
que sigo por el mundo y su martirio.
No preciso de públicos favores,
ni de  un mar fragante de mentiras,
y me siento ajena a las demandas del marketing .
Soy una persona que vive,
ama y sufre,
que no es poco.
Eso es lo que me define,
no mi género.
O son todos los días o es ninguno.
Elijo lo primero.
Eso me salva.

Frida Khalo  Roots




Conrad

Con algo de cinismo y de soberbia,
cabalgando entre dunas,
encinto en prepotencia y en caudales ,
pasaporte dudoso,
y un tufillo a delirio  de mal gusto...
Trasplantado como una extraña flor
sin fundamentos ,
- resplandeciente, eso sí... -
se apodera de las sombras,
el crepúsculo,
la gente,
los sueños,
las quimeras...
Hijo menor,
o bastardo - si se quiere...- de Las Vegas,
vomitando millones de monedas,
inútil como un sueño que se muere,
sin magia ni poesía,
- ¡y sin encanto! ... -
susurra  silencioso
y nos reta al duelo interminable
con  el más crudo y rotundo desamparo.
América morena a sus pies
¡y tanto dolor de cartones cebándose en su vientre!
Y la tierra sosteniendo su peso
resignada a su destino
de ser la cenicienta sin su príncipe.


Canción de juventud…


Hace cien años, Pablo, que nacieron contigo las palabras…
Cien años de tristezas desesperadas,
de deseos de subir  con los hombres buscando el canto,
cien años que Isla Negra es un enjambre de muchachas con ojos de uva  .
Cien años de niñas morenas,
boinas sepias,
de saber que querías y no amabas,
de  invitación a nacer a un nuevo mundo …
Hace cien años, Pablo,
que vas  de poesía infinita,
suave como una pluma
y fuerte como la espada.
Habrá otros cientos, sin dudas, Pablo.
Y en  esa senda eterna irás cobijándonos  a todos,
Neruda Pablo,
perfil de América morena,
junto al amor que crece como el cuerpo de una  mujer de blancas colinas ,
delicioso …


Canción en fe mayor sostenida

Entonces había un aire muy leve.
Íbamos, aquellos días, con el andar en alto.
¡Éramos tan de pie! En los ojos la sed,
lejos la arena. Las piedras, en el norte lejanísimo.
Alguien tocaba en Londres una música
y había submarinos amarrillos.
Desde una verde isla, un son entero
descerrajó ilusiones , con un lejano eco de metrallas.
Y hubo barbas agrestes desparramando el ron como un hechizo.
Y suspiraba el mar con la noticia
de una sierra nevada entre el azúcar.
¡Se nombraba la paz, como si fuera un canto!

¿Qué nos quedó de entonces?
En un rincón, oscuro como el tiempo,
sentimos una espina irremediable
mientras vemos de qué manera absurda
se murieron las rosas que crecían
- (corazón en fragor) - ,
en los 60
y miramos pasmados y abismales
el mundo que nos hiere por la tele con un temible dardo.

Los de la clase media que no es media

Algunos de la clase media
- (que ya ni media es, porque va de media para abajo) -
no tomamos cacerolas,
ni pensamos en destronar poderes de los pueblos,
ni soñamos con llegar a ser los oligarcas del futuro,
porque ni soja tenemos
ya que los abuelitos se comieron las herencias
y no nos dejaron ni siquiera  una media  puta hectárea.
Algunos de la media clase media media
que vamos para abajo,
escuchamos hablar de cosas indecibles
cuando la tele nos revienta discursos en la cara.
Apenas si sobrevivimos
pensando de qué modo nuestros hijos
irán a encontrar su lugar en este mundo,
ajenos a nuestros sueños , acaso desmedidos.
Algunos de la clase media que no somos
más que las medias en donde se limpian los que mandan,
vemos de qué manera
se nos van las ilusiones que medianamente construimos
en noches de lecturas y debates.
Y nos damos cuenta
- a todo claror, sin tintas medias –
que el maravilloso culo de la Cirio
desplazándose por la pista de Tinelli
logra mucho más que un tratado de Wittgenstein.
Y a veces,
sin medias lágrimas,
a toda y absoluta y alta bronca,
lloramos.
¿Kit Kat Club?

¿Qué hemos hecho?
¿Qué hemos hecho,
Sally Bowles,
Emcee?
(¿Qué hemos hecho?)
Pasan raudos autos por la calle,
son todos últimos modelo.
El money  money money transitando por las rutas.
(¿Qué hemos hecho, Dios mío, qué hemos hecho?)
Adolescentes buscan las esquinas
para olvidar el mundo que les dimos,
y se toman su dosis de ilusiones en míseras pastillas.
(¿Qué hemos hecho, Dios mío, qué hemos hecho?)
En el fondo, junto a la ribera, crecen míseras casas
¡y nosotros , acá , ay, tan soberbios!
(¿Qué hemos hecho?)
Pronto el río será como una cloaca, lleno de pestilencia.
(¿Qué hemos hecho?)
Bailan  unos, patinan otros,
los miramos mientras el amor se hace niño pobre.
(¿Qué hemos hecho, Señor?)
Ay, ¿qué hemos hecho con este mundo que nos regalaste,
desde estos ojos ausentes de deseo?

Antonio Berni

Regreso

En esta noche viscosa  de enero,
traspasada de calor ceniza y  bajo un cielo turbio,
regreso hacia la tierra que sólo se descubre amada cuando se está lejos
y decreto mi exilio de todo lo que anoto
- en medio del sarcasmo y de la duda , advierto-
a saber  y en desorden absoluto:
de los turistas sudorosos y empecinados
en conocer un mundo que no les interesa,
de las herederas del imperio del chicle que ya no mastican goma
sino que procesan colesterol en sus cuerpos abultados y sin gracia,
de las parejas que intentan mostrar una historia de amor eterna
tras los visillos de un entusiasmo de verano,
de la unión de soledades que oprimen hasta el hartazgo,
de padres que temen el inminente encierro de cachorros
en un depto de dos por dos y cincuenta grados a la sombra,
de ancianos que temen que éste sea el último verano,
de incesantes azafatas sin sonrisas,
de mujeres solas con ojos tras un sueño,
de hombres acompañados sólo por recuerdos.
Me exilio, digo, me alejo,
- (ignoro la muerte de aquellos dorados días de la infancia
en que contábamos guijarros en la arena
o construíamos frágiles castillos ...) -
y vuelo al encuentro de mi vida de rutinas,
a mi cielo, mis nubes, mis olores.
Y me siento feliz por el regreso
con el recuerdo cierto de tus manos
crepitando  en mis ojos como extrañas, crocantes, altaneras  mariposas.


Friends

Bellamente, los indios llamaban
“mi otro corazón”  a sus amigos...
Yo lo siento así,  aunque mi piel
y mi sangre y mi pelo no sean
del linaje de la serpiente ni hayan
recorrido la América virgen,
dulcemente crecida al amparo
del cielo y del sol. “Mi otro corazón”, digo,
y sé que en éste que llevo entre
mis manos repiquetea la dulzura
y que todo un borde de añoranza
me crece como una luz dorada
cuando el tiempo está lejos y llegan
el otoño y su amenaza melancólica.
¿Sabrá ese otro corazón? ¿Podrá
entenderlo? Es tan fuerte el repique
de la distancia que me retumba
en el pecho y me dicta canciones
en las que dejo que las palabras caigan,
azules ,
como flores ...


Cantiga de enero

Y de pronto, todo cesó:
los precios fijados con chalecos de fuerza,
el mínimo no imponible ,
las contaminaciones desaforadas,
las luchas sin cuartel por alcanzar un magro peso ,
la miseria con su cara de tren blanco,
las basuras revueltas y revolviendo las tripas de dolor ,
el precio del azúcar,
los ladrones de cajas de seguridad de señoritos tramposos,
el color amarronado de la melancolía ,
el abrazo espantoso de la violencia .
Todo, todo cesó.
Porque una tarde de  enero duradero y pesado,
con el trópico aplastando el maíz en mi tierra
y la seca salpicando la soja que ya dejó de ser milagrosa,
una tarde de enero
-digo-
vi
- y  me pareció retornar al Inca y sus Reales Comentarios –
vi,
como en una película jamás esperada,
que un indio
cruzaba las calles de Tiahuanaco,
levantaba su puño izquierdo ,
y decía en ese aimara  indescifrable pero dulcísimo :
“Sube a nacer conmigo, hermano”...
Y fue como escuchar a Neruda
y  descubrir por qué razón es que existe el poeta ..


Puerta del sol -Tihuanaco
Balance

Estrés,
bournout,
o la tiroides,
sinapsis incompleta,
o el doloroso nombre de la artritis,
osteoporosis,
incluso  hasta neurosis
¿y por qué no histeria?¿ o desapego?
Todo es nombrado prolijo y lentamente
como  la notificación de una condena.
(Tocar a las palabras desde lejos
es bastante seguro, no da riesgos.)

Fabricamos mil nombres y mil rótulos.
Pero ¿accedemos a decir la tristeza  o el fracaso?

¡Estamos tan de luto y desamparo!
¡El mundo se nos licuó de entre las manos!

¿Cómo es que se arrodilla uno ante la pena?

Man Ray Fotografía




Aire en el aire...

De Sierra Maestra viene
- (boina con asma) -
que el aire es fuego si arde
y se precisa el aire para aspirar la vida,
más que las balas.
Baja por la ladera verde y espesa,
- (boina con asma) -
llega por Santa Clara
y clava astillas en los albores de la mañana.
Sube a la Plaza
y espera el mundo que  su palabra
le traiga un claro soplo  de libertades,
libre de excusas,
batido y amplio.

Allá por los sesenta soñé este sueño,
boina con asma :
resplandor y misterio ,
y todo el fuego,
fuego que arde.
Pero los sueños mueren,
con duros ruidos como metralla.
Ya no quedan laderas
para bajarlas,
y cada esquina de las ciudades
es Santa Clara.
Por suerte va por la historia  tu requintada boina
Guevara Ernesto,
Che,
Comandante,
y  da consuelo
y me da alas.

(¿No será que  este mundo y  que tanto espanto
me han generado,
también,  el  asma?)








                               
Vértigo

La vida va a dos mil por hora y todos corren, sin sentido.
Cae y sube Wall Street,
se derrumba el valor del euro,
el dólar poco sirve,
los títulos se balancean en el borde del desastre,
los registros del INDEC son dudosos,
el tráfico es infierno,
no hay carne,
alguien es procesado por cohecho.
¿Esto es todo lo que pudimos hacer en tantos siglos?
En Karachi muchos lloran  todavía por Benazir Bhutto,
Sarajevo es una flor oscura en cicatrices,
Iraq se destruye a cada instante,
los volcanes disparar sus cenizas,
y  a  cada segundo nacen niños.
Alfa y Omega,
principio y fin,
desastre y esperanza.
Yo sigo pensando en algo profundamente bello:
estás ahí.
Lo demás
es el tremendo rostro de la  historia
que se teje a trompadas sobre el mundo .






“Nuestras vidas son los ríos,
que  van a dar en la mar,
que es el morir ...”
Jorge Manrique



Desde el umbral…

Aquí, el umbral.
Allá, los pasos que he dado,
desprolijos,
incesantes…
Acá, el secreto como un ave dorada.
Lejos, las tardes confusas y ambiciosas.
Ahora, el despojo.
El cuerpo desnudo de oropeles.
La vida enseñándome el dolor como una cicatriz.
Y la noche trayéndome rumores deliciosos.
Y esta voz,
esta voz que crece por sobre el silencio
como una inútil forma de decirme
y una preciosa caricia que se empina en palabras
y me lleva hasta el lugar en que quisiera estar.

Crece la música.
Todo está en calma.
En el corazón, el volcán ha crecido
y su avispón me canta : “ todavía” …

Cantiga de la fundada sospecha

¿Qué  pasará cuando yo me haya ido?
¿Cuando me haya ido hacia el silencio,
calladamente ,
con una rosa apretada en lo profundo del pecho ,
como un viento que llegó y se fue ,
o como el río que nunca es el mismo aunque parezca?
¿Qué pasará cuando yo me haya ido?
Me temo que no mucho.
Alguien dirá que he sido buena
y otros negarán tal arriesgada afirmación
con razones que esgrimen los hombres para oscurecer la vida de los otros.
( ¡Vaya si lo sabremos!)
Pasará, seguramente, que habrá
un recuerdo ,
alguna pena ,
un cierta melancolía a la hora del crepúsculo .
Pero al fin,
la vida continúa y hay sueños que soñar
y uno no puede detenerlos .
Todo volverá a su ritmo,
simplemente
como vuelven  la noche,
o los murmullos de la primavera ,
o los goces del amor.
Nacerá algún niño y la vida retomará su cauce.
Pero estoy segura de algo:
en ese momento
sabrás que has estado en mi corazón ,
hasta el último instante en que mis ojos
se hayan abierto al cauce del día
y a los  imprevistos sucesos
que el  azar nos regala a cada momento
como inexorable prueba de su existencia y de su imperio.






Sagitario

Somos el laberinto, el Minotauro ,
pero también Ariadna ,y esa senda
que lleva hasta la puerta  misteriosa.
Somos esa intrincada galería de espejos
y de zonas en litigio que diseminan
todas las derrotas . No sabemos si está
en nosotros el diseño de alguna conflictiva
mariposa o si es que en nuestro rostro
están sus alas , reflejadas , al fin ,
y pese a todo .Somos un cauto estiaje
de jazmines amparados del sol o de la sombra,
un cantero en penumbras , la silueta erguida
de algún fresno  que vuelve ( ¡ ah , las noches! )
 con su aroma, o la tardía luz de enredaderas
oscilantes , nerviosas. Una impiadosa espina
–        ( a veces ) –  somos y una rosa y
–        ( quién sabe por qué causa ) –
apenas ese borde del rocío. Somos
la levedad y la dureza, la gracia
y el abrupto raciocinio , el pensamiento
grave y el tranquilo suspiro de la nube ,
el descenso y el vuelo , la derrota y ,
de pronto , ese triunfo vanidoso ,
y el consuelo de todas las tristezas
y el llanto en ese cauce de la risa ,
 y la risa en el borde del vacío ,
y el mañana ,  y el tiempo que aún
no nos olvida,  y una flecha , a diestra
y a siniestra , desbocada . Somos
lo que no fue, lo que no existe , el reflejo
quién sabe de qué sueño , el umbral
de la historia o su salida , el leve
ventisquero de la nieve junto al calor
hirviente del deseo .Somos gacelas tiernas,
somos fieras , garras de agudo filo y algodones ,
flores en primavera , hojas de otoño ,
y el alba y el crepúsculo y la niebla ,
la cadencia del día que se inicia ,
la quejumbre de lentas despedidas ,
la torre y la llanura y ese río que fluye ,
tierno y suave , mientras crece ,
y la arena y la piedra y esa brisa .
Pero no somos nunca la balanza,
el peso prolijísimo , la cifra perdurable
de la rosa. Somos lo que pudimos,
lo que odiamos , el modelo construido
desde el barro ,  el oro con su brillo
incandescente y también esa piedra
sin esmalte , el maleable parámetro
del día y el continente turbio de la noche ,
el sueño desvaído y esa  forma trazada
con buriles de diamantes , el carbón y el topacio ,
la vendimia de los frutos de miel y el mero acíbar ,
el crespo  palpitar de las abejas y el agudo
aguijón que rasga heridas.

Somos principio y fin. .. Pero... ¿es que somos
aquello  que soñamos y quisimos?



Cantiga del General y su ausencia...


Por aquí anduvo.
Estos fueron sus pasos
Los mismos árboles espejaron sus ojos,
descifró confusas señales de torcazas
y aspiró el viento frío de otro otoño.

Sin saberlo
yo iba en él,
oculta en el silencio de sus genes.
He debido mirar por sus pupilas,
avizorar ejércitos contarios.
cruzar el río en celo y torrentoso.

Yo iba entre sus brazos
cuando abrazaban cuerpos de muchachas
y desfloraba vientres para sembrar de rosas la provincia.
(Debí sentir los celos como una puñalada...)

También anduve en él
y en su caballo devorador de selvas y distancias.
(Desde entonces, los potros en galope por mis sueños descalzos...)

Seguramente estuve cuando el grito,
cuando el trueno feroz del entrevero,
cuando la arisca junta de los sables.

Pero también estuve en su nostalgia,
en su silencio duro.
(Ah su silencio, ah estar melancolía que me venda los ojos con su canto...)

Y también me mataron de improviso,
cuando era rubio el día del otoño.
Por aquí me llevó,
yo estuve
-( en otros días... )-
por estos mismos caminos arbolados.

Hoy mira por mis ojos
y su nostalgia
-( oculta, siempre...)-
puede estirarse -(mujer)- sin concesiones,
mientras es gris la luz
y hay un recuerdo hondo como el grito,
y este aire de abril
nombra su nombre,
sin excusas...

Laura Erpen
En el Palacio San José, y en otoño del 97..

Integra "Cantigas de tierra mía". Poemario. Obtuvo 2º Premio. Concurso de poesía "Gervasio Méndez". Asociación Entrerriana General Urquiza. Buenos Aires. 1997.
Jurado: Furlan, Cartosio, Requeni, Zamarripa, Castiñeira.



Todas las poesías son de la autoría de la escritora Laura Erpen, las fotos e imágenes de la web, si las comparten ,mencionar la fuente.


 “Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca”

Serie de notas publicadas con motivo del premio otorgado a la autora Laura Erpen por su ensayo 

Mujeres con Historia: se conocieron ganadores del concurso de ensayos

En el marco del concurso de ensayos Mujeres con historia, impulsado por la Vicegobernación, el jurado determinó que el primer premio es para el trabajo denominado Tostadas dulces con mermelada de durazno y manteca, cuya autora es María Laura Ceretti de Erpen. El ensayo está referido a las doctoras Cecilia Grierson y particularmente a la vida de la primera médica entrerriana, Teresa Ratto.

El jurado para el concurso Mujeres con historia, integrado por el senador José Luis Panozzo, las licenciadas Silvia D’Agostino, Graciela Mingo de Bevilacqua, Claudia Rosa y el ingeniero Diego Fainstein, emitió dictámen.

De esta manera, otorgó el primer premio al trabajo denominado Tostadas dulces con mermelada de durazno y manteca, cuya autora según los datos consignados en sobre cerrado, es María Laura Ceretti de Erpen, domiciliada en Concepción del Uruguay. El ensayo está referido a las doctoras Cecilia Grierson y particularmente a la vida de la primera médica entrerriana, Teresa Ratto, y su relación con aquélla.




Por mayoría de votos se acordó otorgar el segundo premio al ensayo denominado Macedonia Benjamina Leiva Bruselario, presentado bajo el seudónimo Ana Clara Verón, que corresponde a María de las Mercedes Baucis de Etcheves.

Asimismo, en carácter de tercer premio mención, fue elegido el ensayo referido a Berta Lebedinsky, primera farmacéutica entrerriana, cuyo autor es el profesor Celomar José Argachá.

 La asesora de la Cámara de Senadores, Sara Liponezky de Amavet, confirmó que de acuerdo a lo dispuesto en el reglamento, se editarán a través de la Editorial de Entre Ríos los trabajos premiados en primer y segundo término.

Cabe destacar que las obras fueron escritas con el objetivo de rescatar la vida, obra, hechos y actos de mujeres entrerrianas, fallecidas o no, que hayan tenido lugar en los últimos 200 años.

 Participación ciudadana
La convocatoria se dio en el marco de las actividades de extensión a la comunidad programadas por la Vicegobernación y de acuerdo con una práctica orientada a promover la participación ciudadana en torno a cuestiones y temas de relevancia pública.

En este sentido cabe decir que en los últimos tres años se han realizado eventos dedicados al reconocimiento de la mujer, en los diversos espacios del quehacer social, teniendo en cuenta que la inserción social de las mujeres ha avanzado notablemente en jerarquía y plenitud, siendo un dato contestable del siglo XXI y una valiosa contribución al desarrollo de los pueblos con equidad.

La intención desde la Vicegobernación es generar nuevos ámbitos de reflexión y creatividad sobre el tema, que permitan estimular el talento, la investigación, el estudio y las diversas manifestaciones del pensamiento, fijando como eje la figura de mujeres entrerrianas que en diferentes espacios y épocas, desde pequeñas o grandes comarcas, marcaron en su comunidad huellas que las trascienden.


Fuente: Prensa Vicegobernación.
Fuente de la Nota: cuestionentrerriana.com.ar
Sección:Cultura, Educación, Información General
Publicado el 22/9/2011




Laura Erpen, autora del ensayo “Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca”.

La siguiente es una reproducción textual de una nota publicada en El Diario, edición digital sobre este ensayo premiado : “Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca”.

Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca”, se llama el ensayo de la profesora Laura Erpen, que fue premiado por la Cámara de Senadores, con el primer lugar en el concurso “Mujeres con historia”.
La instancia tenía como objetivo abrir la oportunidad de que mujeres escriban sobre mujeres que han tenido protagonismo en la historia. En el marco de una feria de libros y un panel expositivo organizado por la Dirección Provincial de la Mujer, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, Empleo, Ciencia y Tecnología del Gobierno de Entre Ríos; la autora desarrolló su producción y dialogó con EL DIARIO.
Laura Erpen expuso frente a un grupo de mujeres que asistieron a la actividad, para tratar temas vinculados a la violencia de género. Contó de la vida de dos mujeres y finalmente salió de la sala y habló con algunos periodistas al paso.

Después buscó la sombra sin encontrarla, y salió a la puerta del Museo Antonio Serrano. Pidió permiso y encendió un cigarrillo, ahí afuera, cuando el viento corría por Gardel, y se sentó sin demasiadas ceremonias, en el escalón de entrada, despojada y alegre.
“La cuestión de género me interesa muchísimo, desde una realización de una Maestría en Salud Comunitaria y Familiar”, había contado en un diálogo breve para un canal de televisión. “En el concurso se conjugó que la escritora podía escribir un ensayo literario, pero el trabajo, tiene un riguroso aparato erudito de investigación, y es la base para una futura tesis”, acotó y así, resumió, “nos mandamos estas tostadas, como las que hacia el hermano de Teresa y con la mermelada de durazno y manteca que trajeron los escoceses, familia de la cual provenía Cecilia Grierson”.
Hablaba de la primera médica entrerriana y primera bachiller argentina; y de la primera médica del país, sobre quienes buceó en la historia.


BÚSQUEDAS. Erpen hablaba animada. Comentar sobre el recorrido de su investigación la remontaba a la felicidad de quien se encuentra con detalles de historias preciadas, quien logra desterrar sospechas, quien se topa con lo inesperado. Y su relato se sucede por entre esos momentos, que comparte con su interlocutor.
“Cuando empiezo a investigar sobre estas dos mujeres, sobre las que escribí, en realidad empiezo por Cecilia Grierson, no sé por qué. Debe haber sido alguna efeméride. No sabía que había vivido en Entre Ríos. Entonces empecé a investigar y después me encontré con que había sido el ángel tutelar de Teresa Ratto”, contó.
–¿A partir de ahí qué fue descubriendo?
–Primero, que las dos vivían a una cuadra de distancia pero no se conocían. Había una diferencia de 18 años. Después descubrí que José Benjamín Zubiaur fue quien las unió. Al irse Teresa a estudiar medicina, él le pidió a Cecilia que la guiara y que la apoyara. Entonces, logré saber que habían tenido un grupo de gente que las había formado con otra dimensión del sentido del papel de la mujer de aquella época. Teresa por ejemplo, recibió una educación en Concepción del Uruguay en la segunda escuela Normal del país, donde podía hablar con Sara Eccleston, y conocer otros mundos para la mujer. Cecilia, por su parte, estudió en Barracas y tenía como profesor a Juan B. Justo, Alicia Moreau e Hipólito Yrigoyen, es decir, gente que fue descubriendo que había otros caminos para la mujer y que empezaba a trabajar en ese sentido.
Lograr lo que lograron les costó muchísimo. Tuvieron que sortear dificultades administrativas, burocráticas, pero también de concepción del género; pero se las supieron arreglar.
–¿Hay algo que le haya llamado la atención, de lo que fue encontrando durante la investigación?
–Sí, que eran mujeres con un humor increíble y hacían reuniones muy graciosas. Se dedicaban menús con nombres de enfermedades, de síndromes; eran realmente muy curiosas. Mujeres muy importantes que tenían una activa vida universitaria. Teresa fue la fundadora de la primera liga de estudiantes universitarios del país, fue la primera bachiller argentina, fue la primera médica entrerriana. Si uno piensa, se trataba de 1870, que a esta gente se le ocurriera hacer eso, en esa época, me parece milagroso. La celebro como a integrantes de una gran cantidad de mujeres que no era que no pensaban, que no era que no trabajaban, que no escribieran, sino que no fueron reconocidas o validadas, o transparentadas por el discurso hegemónico.

ESCRIBIR LA HISTORIA. –¿Cómo fue accediendo a toda esa información?
–Por todos los medios posibles: libros; entrevistas, hay que escuchar mucho, sobre todo a la gente mayor que es la que tiene el recuerdo, reminiscencias que nos pueden guiar. Apelo a muchas cosas. En este caso, incluso, me sirvieron mucho las redes sociales. Por ahí vinieron muchísimas pistas, de distintas regiones.
–¿Se esperaba un final en estas historias?
–Uno quiere un final con alguna novela, un final inesperado. En realidad, vas constatando que los primeros descubrimientos se validan paulatinamente y que no estabas errada porque se trabaja a partir de una corazonada. Después te das cuenta de que sí, que llegaste a lo que pensaste y es muy tranquilizador. Quedás con la idea de: “hasta acá llegué”, pero después viene más. En este caso viene mi tesis sobre las médicas argentinas.
–¿Cómo negoció con la Erpen novelista, para escribir este ensayo y tener que seguir los datos que aportaba la realidad?
–Es difícil enganchar las dos cosas, pero se puede. Es un interesante ejercicio intelectual, pero además es muy desde el corazón, esto está teñido de sentimientos. A mí me encanta el ensayo, me hace sentir muy plena. Me gusta más la poesía, pero parece que en el ensayo tengo más éxito, más sucesos, soy más prolija –dijo y desató la risa.

Fuente: www.eldiario.com.ar/
Edición : Sábado 10 de diciembre de 2011

Fotos relacionadas con la figura de Teresa Ratto :

"La primer Bachiller Nacional mujer del país: Teresa Ratto, que debió recibirse de tal, aún siendo Maestra, para estudiar una carrera universitaria, en este caso Medicina. Al magisterio, aún siendo parte de la enseñanza Secundaria, se la consideraba una carrera terminada y no intermedia como el Bachiller. A su lado Pastor Britos y detrás de ambos Salvador Sartorio, ambos más tarde abogados. Teresa Ratto pudo ingresar al Colegio –en ese momento con alumnos varones exclusivamente– gracias a una vehemente gestión el Rector Zubiaur ante el Ministro de Educación de la Nación."
Fuente: Fotografía n° A-049 1.895 – Bachilleres Egresados del Colegio
Web: ciudaddeluruguay.com.ar/


Acompañadas por la Profesora de Matemática Juana Martín, las alumnas de Primer Año Concepción Campi y Estela Parodié –quien sostiene una pequeña pizarra con la leyenda “Honor y Gloria al Histórico Colegio del Uruguay”– de Segundo Año Ana A. Piaggio y de Cuarto Año Teresa Ratto.
Fuente:Fotografía n° A-048 1.895 – Primeras Alumnas mujeres del Colegio del Uruguay “Justo José de Urquiza”
Web:  ciudaddeluruguay.com.ar/

Otra de las notas la realizó Jorge Riani para el Diario de Paraná y que reprodujo el Prof Rubén Bourlot en su blog La solapa entrerriana : 

Por Jorge Riani (El Diario, Paraná)
Reproducimos una nota de Jorge Riani, publicada en El Diario de Paraná, acerca de esta extraordinaria mujer entrerriana, pionera en varios aspectos, oriunda de Concepción del Uruguay.
Teresa Ratto se recibió de bachiller en 1895 y fue la primera mujer en alcanzar ese título en el país. Luego se graduó como médica y militó en causas feministas. En su ciudad natal, los exalumnos del Colegio del Uruguay anunciaron que crearán un museo en su memoria. La vida de Teresa Ratto fue apasionante. Su fugaz paso por la Tierra le otorga mayor mérito a su trascendencia. Fue la primera mujer que se recibió de bachiller en el país. La primera médica de Entre Ríos –segunda en el país, después de su amiga inspiradora Cecilia Grierson–. Militó en el primer centro de estudiantes argentino. Trabajó incansablemente en atender a los enfermos de una epidemia de las que asolaban a la humanidad hasta los primeros años del siglo pasado. Fue jefa de Vacunación de la Asistencia Pública de Buenos Aires y participó de la fundación del Centro de Universitarias Argentinas, donde canalizó gran parte de su batalla feminista. Todo eso alcanzó a hacerlo antes de que la muerte la sorprenda tan joven: a los 29 años Teresa Ratto daba su último suspiro para convertirse en historia, en leyenda, en inspiración.  En esos años en que ser argentino era ser hijo de inmigrantes europeos, Teresa Ratto nació en Concepción del Uruguay. Sus padres eran genoveses y se instalaron en la histórica ciudad entrerriana hacia 1870, donde formaron una familia con 15 hijos. “Teresa había egresado como maestra de la Escuela Normal en 1892, a los quince años, con premura y decisión en esa estampa quizás algo frágil pero de voluntad férrea”, escribió Laura Erpen en un notable ensayo, recientemente impreso, y que tituló Tostadas dulces con mermelada de durazno y manteca. “Fue maestra –agrega el estudio– pero no se contentó sólo con eso: quería ser médica. Servicio, filantropía, profesión, estudios, autodeterminación, libertad, se unían y complementaban en alegre concierto”.
HOMENAJE. Por esa característica tan particular como noble que tienen los concepcioneros de vivir la historia, en su ciudad Teresa Ratto no es una desconocida. Trabajos como los de Laura Erpen o Pablo y Américo Schvartzman contribuyen a mantener viva la memoria en la figura de esta extraordinaria mujer joven a quien nada le fue fácil y mucho menos regalado.  De hecho, una de sus primeras batallas fue que la acepten en las aulas del histórico y hasta ese momento exclusivamente masculino Colegio del Uruguay. Teresa Ratto encontró enormes trabas en la sociedad machista de entonces para ingresar a estudiar algo que no sea maestra, que ya lo era, desde los 15 años. Pero como en toda sociedad culta –así lo era aquella Concepción del Uruguay– no faltaron tampoco algunas mentes luminosas que supieron entender la trascendencia de ciertas decisiones a contramano de las costumbres y el orden establecido.  Uno de esos hombres fue el educador reformista y progresista José Zubiaur, que batalló junto a Teresa para que se le abran las puertas del Colegio del Uruguay a esta mujer insistente y decidida. Llegaron hasta el ministro de Educación de la Nación y lograron el propósito.  Por esa misma devoción laica que se tiene por Teresa Ratto, una comisión de ex alumnos del Colegio del Uruguay ha comenzado a soñar con crear un museo que atesore los objetos que pueblan el mundo de la médica pionera, pero que esté también imbuido de su espíritu revolucionario. Porque Teresa fue una revolucionaria de su tiempo.  Sin dudas que para su loable empresa, los ex alumnos del Colegio del Uruguay deberán contar con la pasión y colaboración de la sobrina de Teresa Ratto, que lleva su mismo nombre. “Soy la que mantengo vivo su recuerdo hasta tanto llegue también mi partida. Vivo sola sin ‘soledad’, en la casa que hizo mi abuelo en 1874, donde Teresa nació, tuvo su consultorio y falleció”, escribió en una carta manuscrita con impecable caligrafía la Teresa Ratto (sobrina) a este cronista, a propósito de una nota que se publicara en EL DIARIO el 13 de febrero de 2011.  El vestido de gala, el maletín de cuero, las fotografías de egresada como bachiller en 1895 y como médica en 1903, instrumentales médicos, la tarjeta de invitación a la comida de agasajo por el título universitario obtenido, la placa de bronce, tarjetas personales con ornamentación en relieve son solo algunos de los objetos que pueblan el mundo de Teresa Ratto. El mundo inanimado de las cosas, pero también vivo y siempre vigente que logran las figuras inspiradoras. Como la de Teresa Ratto.

Fuente: Publicado por Rubén Bourlot del 28 de noviembre 2012 en :Un museo para Teresa

Presentación del libro de Laura Erpen "Tostadas dulces con mermelada de duraznos y manteca " en el salón de la Escuela normal "Mariano Moreno" de Concepción del Uruguay.

El 17 de Noviembre se llevó a cabo en las instalaciones de nuestro establecimiento la presentación del libro “Tostadas dulces con mermelada de durazno y manteca” de Laura Ceretti de Erpen el cual relata la vida de las Dras. Cecilia Grierson y particularmente de la vida de la primera médica entrerriana Teresa Ratto. Este libro fue premiado por la Cámara de Senadores, con el primer lugar en el concurso “Mujeres con historia”. 
Algunas fotos del evento:



Momento donde las bibliotecarias hacen entrega de un presente a la escritora Laura Erpen


Todas las fotos aquí:Álbum de fotos completo

Hasta un próximo encuentro con la palabra y figura de Laura Erpen.

Cantiga paranasera
He andado por ella, con el alma en arrobo,

gozando sus lapachos , o sus plazas bonitas.

La he querido de a poco, de golpe, sin medirlo

en esa tarde suave en que elegí una esquina.

Sus ruidos fueron música para mis manos solas

y sus flores , pañuelos abrigando horas únicas.

La anduve por las noches entre ruedas de amigos,

o por frías mañanas , sin amparo y  sin guías.

Un río inmenso, bravo, se me ocurrió un espejo

y en él me he contemplado  en las tardes tranquilas.

Recuerdo que esa calle que llaman Bajadita

tenía sabor de estampa con colores bonitos.

Pasé muy tiernos tiempos, conocí soledades,

redescubrí  en veredas sus pisadas de tilos.

Compartí con sus niños jornadas de entusiasmo

y para ahuyentar tristezas , reinventamos el mundo.

La dejé como a todos  los amores: de pronto,

con mucho de nostalgia y con melancolía.

Ahora la mido, distante y necesaria,

lejana de mis ojos que ansían avenidas.

Necesito recuerdos, su encanto, mis momentos,

el calor de su vida. Sé que estoy muy distinta,

pero ansío retornar al encuentro de lazos

que duran y que vibran. Yo volveré algún día.

Laura Erpen
Y en una noche de septiembre en la que Paraná se asoma al corazón, como siempre , o quizás más que siempre...




Tardes con naranjas ...

Y estimo que mi niñez

era un coto de paz , con trenzas y malvones.

Recuerdo los trazos del verano,
con un río dulcísimo
y un aire clavado por el mundo en el suave edredón de la ternura.

Había un paraíso sin prejuicios

crecido sobre un tajo de la tierra.

Y una casa, tremenda,
blanca, deliciosa

- (había...)-

como el crespo vellón de las retamas   ...

Recuerdo el albardón de las glicinas

y su vestido azul

y los vestigios de las mariposas,

levemente doradas,

preciosísimas ,

cercanas a la luz y sus milagros



Recuerdo aquellas tardes con naranjas,

los caminos trazados ,

la espera de las frutas,

doradas, entreabiertas ...



La infancia era un derroche de colores.

(Territorio de azúcar, su silueta...)
Laura Erpen. Rojo río . Inédito




Lingüistas ..

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración ...rayana en la glosemática.
De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:
¡Qué sintagma!
¡Qué polisemia!
¡Qué significante!
¡Qué diacronía!
¡Qué exemplar ceterorum!
¡Qué Zungenspitze!
¡Qué morfema!

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.
Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: «Cosita linda».

Mario Benedetti - Despistes y franquezas. Lingüistas Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración ...rayana en la glosemática. De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: ¡Qué sintagma! ¡Qué polisemia! ¡Qué significante!

¡Qué diacronía! ¡Qué exemplar ceterorum! ¡Qué Zungenspitze! ¡Qué morfema! La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: «Cosita linda».Mario Benedetti - Despistes y franquezas.

Laura Erpen.


Balada del olvido

Pero entonces había santarritas

y era temprano el juego delicioso .

Rositas rococó para las tardes

y una higuera en el parque.

Caprichosas , las verdes ligustrinas servían de escondrijo .

Las mañanas eran del todo claras .

Por las noches , el miedo .

Había manos que nos cobijaban

y brasas derritiendo la ternura .

Y terrazas.

Y noches con estrellas.



El cielo no es el mismo .

Laura Erpen 

Rizoma con aroma de café ... II

Con Damasito, no había problemas. Así fuera una suplencia de diez días, él se empinaba sobre una hoja inmensa en donde estaban los horarios y te los arreglaba en un santiamén. No sé cómo hacía, pero te ibas con tu cuadradito irregular y tus ilusiones de novel profesora, chocha de la vida. Y con una sonrisa, porque te hacía chistes , te preguntaba por tus cosas , te dejaba en –
cantada. Si alguna palabra le cuadra ahora que lo mido a la distancia , es esa : un ser en- cantador . Qué modales, qué finura, qué gentileza , qué figura inolvidable, qué grande era Damasito.

No me tocó trabajar en el Colegio de mi Tata Justo como hubiera querido. No se me dio. Registro en mi haber una angina de Oscar Urquiza, un embarazo de no sé quién y una operación de Lilian Santo Stéfano , mi querida profe de Castellano.
Pero jamás calzaron mis destinos en los de la ahora perla de la UADER. Y Dios sabe cuánto me hubiera gustado trabajar allí.



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