viernes, 15 de noviembre de 2013

Casa de Ernesto Sábato


A veces miro TV y de ese modo me entero de noticias del ámbito de las letras y asuntos tan importantes como este: "Piden donaciones para restaurar la casa donde vivió Ernesto Sábato"

Su hijo, Mario Sábato es presidente de  la Asociación de Amigos de la Casa que busca reconstruir el lugar donde el escritor pasó sus últimos 66 años. Con un subsidio provincial, la nieta del autor de El túnel ya pudo recuperar la prolífica biblioteca.






Nobleza Obliga es una plataforma de financiamiento colectivo donde cualquier persona, ONG o empresa puede crear una causa solidaria para recaudar fondos y cualquier persona puede donar. 
"Nuestra misión es ayudar a que todos los líderes sociales, organizaciones y particulares que quieran llevar adelante una causa solidaria puedan hacerlo de forma simple, transparente y segura"
Sebastián Mesples, cofundador de este mecanismo de financiamiento colectivo. 
Fuente: Tiempo Argentino



El sitio oficial de la causa para la Restauración de la casa de Sábato es: 


El sitio oficial con enlace a esta causa de la Asociación Amigos de Casa de Ernesto Sábato en Facebook es: www.noblezaobliga.com/projects/55-la-casa-de-sabato

y también en Facebook :www.facebook.com/Casadesabato donde hay unos álbumes de fotos del escritor , su esposa Matilde, la casa, la familia y secuencias de la restauración que se realiza.









Texto completo de Nota en Tiempo Argentino por Florencia Halfon-Laksman : 

"Fue un tumulto de creatividad, un sitio que estimulaba la discusión, que alentaba la cultura en sus más diversas formas", dice Mario Sábato sobre la casa que Ernesto, su padre,  habitó durante 66 años, hasta que murió, el 30 de abril de 2011.

La biblioteca, por ejemplo, fue restaurada por Luciana, la nieta arquitecta del escritor, pero el orden de esos libros  es el que él había dispuesto. Hay otros ambientes, como el escritorio o el lugar donde él pintaba, que todavía requieren una restauración para poder quedar abiertos al público y convertirse en piezas de museo. En esa cruzada está su hijo, quien, a través de una página de Internet y con el apoyo de la Asociación Civil Amigos de la Casa de Ernesto Sábato, pide aportes económicos, aunque fueran mínimos. 

  

Según Mario, esa casa era "el lugar en el mundo" del prologuista del Nunca Más y autor de El túnel. "Siempre tuvo el deseo de que, después de su muerte, estuviese abierta para los que quisieran conocerla. Mucha gente de todo el mundo quiere entrar en ese pequeño y gigantesco mundo, que convocó a famosos y desconocidos, a artistas consagrados y a otros que luego lo fueron, que recibió a perseguidos, a presidentes, a jóvenes que luchaban por la esperanza y la justicia", le dice a Tiempo Argentino sobre ese espacio frente a un jardín de infantes, en Langeri 3135, Santos Lugares, partido bonaerense de Tres de Febrero, donde ya empezaron las reformas.



Ocurre que, por medio de la asociación que preside, Mario consiguió ayuda financiera del municipio y del Instituto de Cultura bonaerense. Por cuestiones burocráticas, el subsidio de 500 mil pesos para la puesta en valor del lugar le fue entregado a la asociación en diciembre pasado, dos años después de la solicitud, y los trabajos empezaron en enero. 

"Cuando recibimos el dinero, nos alcanzaba sólo para hacer la mitad de las obras previstas por el tema de la inflación. Por eso lanzamos esta campaña para que aporten los que puedan. Ha tenido una gran repercusión y creo que, de esta manera, los que donan dinero y ofrecen su tiempo hacen cierto esto de que se convierta en una herencia de todos", explica Mario.
Son 495 metros de construcción, pero el terreno es más grande. Fue construida en 1927 por Federico Valle, un pionero del cine, y Sábato se mudó ahí 18 años después. Tras las rejas de la entrada, lo más visible es el jardín delantero, donde se exhiben árboles centenarios. A partir de ahí, la casa, con una fachada blanca y amarilla del estilo de un caserón. 

La biblioteca es la vedette del terreno, quizás por la curiosidad que genera saber qué libros posee quien se dedica a escribirlos o tal vez por tratarse del primer espacio restaurado. Está de punta en blanco, iluminada por la luz de afuera, que entra a través de una de las cuatro paredes, que es toda vidriada y da a un colorido patio interno. La casa tiene más de 3500 ejemplares, pero no todos están en ese ambiente. Lo que se ve allí son varias obras de Sábato traducidas al italiano, alemán, hebreo y otros idiomas difíciles de identificar para la propia familia. También se ve una bibliografía variada que va desde Ludovica Squirru hasta Roberto Arlt, pasando por la prosa francesa que solía leer su esposa. "Limpié los libros con pinceles, uno por uno, como hacen los restauradores. Estaba todo derruido. Y había sectores invadidos por cucarachas", revela Luciana, dedicada de lleno a la recuperación del hogar de su abuelo.

La idea es terminar las reformas antes de fin de año y para eso la asociación necesita 149 mil pesos. Bajo el lema "El legado de Ernesto Sábato nos pertenece a todos", la campaña se realiza en Nobleza Obliga, una plataforma de financiamiento colectivo para causas solidarias (ver aparte). Allí puede ingresar cualquiera y colaborar con una donación online desde cualquier parte del país. Se ofrecen recompensas simbólicas para quienes aporten 200 pesos o más, entre ellas, visitas guiadas, placas de agradecimiento y videos del documental Ernesto Sabato, mi padre. En menos de dos días, se consiguieron 50 donantes y ya se recaudaron más de 15 mil pesos, pero todavía falta.

Desde que Sábato se instaló en ese terreno de Santos Lugares, en 1945, hasta la fecha de su muerte, pocos días antes de cumplir 100 años, la casa albergó tantas historias como horas fueron transcurriendo. En una época, el lugar era invadido por músicos reconocidos del folklore salteño. Al estilo de una peña improvisada, en esos encuentros se imponían la música y el alcohol, pero la economía del hogar no siempre permitía la compra de grandes bebidas y la época no habilitaba que los invitados aportaran los vinos. A pesar de que Sábato no planteó el inconveniente en público, Eduardo Falú aportó la solución. "Cuando llamó a casa para decirle a mi madre que iban a ir, la tranquilizó con esta frase: 'No se preocupe, Matilde, que vamos ya tomados'", cuenta Mario, y subraya: "Ese es el espíritu que vamos a recuperar: el de una casa alegre y acogedora en su esplendor de creatividad, antes de que comenzara la tristeza por la muerte de mi hermano y de mi madre, que se envolvió en sombras y se enfermó. Y luego, mi padre, que lentamente se fue yendo."

Mario tiene claro el objetivo y lo describe con un ejemplo: "Hicimos su velorio, como era su deseo, en el Club Defensores de Santos Lugares, resistiendo las presiones para que se realizase en algún sitio como los que se reservan a los venerados por la sociedad. Allí constaté que los miles de concurrentes, la mayor parte gente modesta, compartía mi pérdida como una pérdida para todos. Esa noche supe que tenía miles de hermanos. Por eso vamos a recuperar la casa para todos los hermanos." El hijo de Sábato cierra su reflexión con una frase, casi como una advertencia: "Mi padre, en su legado, está vivo para todos, mal que les pese a algunos burócratas que creen que las partidas de defunción son irrebatibles."  «

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