martes, 11 de septiembre de 2012

Mujeres en las letras Micaela





Micaela (1781 Cuzco)

En esta guerra, que ha hecho crujir la tierra con dolores de parto, Micaela Bastidas no ha tenido descanso ni consuelo. Esta mujer de cuello de pájaro recorría las comarcas haciendo más gente y enviaba al frente nuevas huestes y escasos fusiles, el largavistas que alguien había pedido, hojas de coca y choclos maduros. Galopaban los cabellos, incesantes, llevando y trayendo a través de la serranía sus órdenes, salvoconductos, informes, cartas. Numerosos mensajes envió a Tupac Amaru urgiéndolo a lanzar sus tropas sobre el Cuzco de una buena vez, antes de que los españoles fortalecieran las defensas y se dispersaran, desalentados, los rebeldes. Chepe, escribía, Chepe, mi muy querido: Bastantes advertencias te di…
Tirada de la cola de un caballo, entra Micaela en la Plaza Mayor del Cuzco, que indios llaman Plaza de los Llantos. Ella viene dentro de una bolsa de cuero, de esas que cargan yerba del Paraguay. Los caballeros arrastran también, rumbo al calabozo, a Tupac Amaru y a Hipólito, el hijo de ambos. Otro hijo, Fernando, mira.

MICAELA 
De la serie: MEMORIA DEL FUEGO - Los Nacimientos Mujeres 
Eduardo Galeano


Micaela Bastidas Puyucahua

Hija de Manuel Bastida, descendiente de africanos, y de Josefa Puyucahua, indígena, la joven Micaela era de esbelta belleza y tez bronceada, con el cabello ondulado, por sus raíces tanto africanas como amerindias era conocida por muchos como Micaela la zamba, nombre que se daba en epoca colonial a aquellas personas producto del mestizaje, entre un africano y una indígena (o viceversa). Lo que más resaltan los historiadores e investigadores, sin embargo, no son sus rasgos físicos, sino ese temperamento férreo que marcó su derrotero.

Se casó muy joven en 1760, a los 15 años con José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, uno de los próceres de la historia del Perú, en la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, en el pueblo de Surimana, lugar del curacazgo de su marido.

Madre de tres varones, Hipólito (1761), Mariano (1762) y Fernando (1768), Micaela Bastidas tuvo como primer maestro ideológico al propio José Gabriel, quien había adquirido una sobresaliente formación, tanto en el Cusco como en Lima, en múltiples reuniones, incluso ligadas a grupos masónicos[cita requerida] en las que forjó su acendrado espíritu separatista.

Fue capturada luego del fracaso de la sublevación, Micaela Bastidas fue ejecutada, sus verdugos le cortaron la lengua, le anudaron al cuello una cuerda que tiraron desde lados opuestos y, mientras agonizaba, la patearon en el vientre y en el pecho, en la Plaza de Armas del Cusco, el 18 de mayo de 1781, a los 36 años de edad, habiendo tenido antes que presenciar la ejecución de su hijo Hipólito y a la vista de su esposo.

Ver biografía y obra: Micaela Bastida


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