domingo, 29 de septiembre de 2013

Crimen organizado


Crimen organizado

--"Tramontina cultural. Ciclo de desesperación masiva".

--¡Vamos!

--Vamos.

--Está jurado que vamos.

--Jurado.

--Y después hacemos la crónica para el diario.

--Ajá.

--De una vez por todas habrá que llenar la página con hechos.

--Justamente.

--Con hechos y no con desechos.

--Brindemos por lo que hemos de hacer.

--Pero no hay vino.

--Bebeme, pues, para eso estoy.

--De un momento para otro los idiomas se me cierran.

--Es por la sed de verbos dicendi.

--Sos el astrolabio de mi adicción.

--Abrazame.

--Te abrazo.

--Llenaremos la crónica de verbos.

--Conjugados.

--Sí, sí, porque el público quiere acción.

--Ajá.

--Haremos un nexo.

--La cognitio sensitiva.

--Abriremos el abismo.

--Ajá.

--¿Y cómo?

--Leeremos con mayúscula las minúsculas y con minúscula las mayúsculas.

--Joder.

--Te juro.

--No nos van a alcanzar las páginas de todos los diarios para la crónica.

--Será una crónica crónica: escrita a largo plazo.

--No sabés el miedo que me da cuando nos ponemos corajudos.

--¡Asustate!

--¡Me asusto!

--¡Uh!

--Matame.

--Te mato.

--Ahhhh.

--Existite.

--Me existo.

--Sete.

--Soyme.

--Sete con i latina.

--Soime.

--Mm...

--¡Cuánta acción!

--¡Parece un texto escrito por Schwarzenegger!

--Puf. Texto te taquilla.

--¿Vos decís?

--Ni hablar. Explota todo.

--Pero le falta algo.

--Sí.

--Amor.

--Amate.

--Me amo.

--Más.

--¿Tanto?

--Más.

--Soy mi amor imposible.

--Masoquista.

--Uhhh... Es para un Oscar.

--Subtitulalo.

--¿En chino o en español?

--En esperanto.

--Estoy seguro de que nos van a pedir la segunda parte.

--Y después, la miniserie en diez capítulos de la crónica: "Tramontina cultural. Ciclo de desesperación masiva".

--Vendrán lectores de todas partes.

--Sí: será un ciclo internacional.

--Vamos a necesitar anteojos oscuros para que no nos reconozcan.

--Y un gato de Cheshire para que sonría por nosotros.

--Dado el avanzado estado de descomposición de los conceptos se me hace agua la boca.

--Recapitulemos.

--Ok.

--"Lo que era lengua fosilizada de la literatura tiene que convertirse en nuestra propia lengua".

--Amén.

--"Sólo entonces es la literatura arte".

--Chanfle.

--Mirá, y no te digo lo de sobrepasar los límites impuestos por los privilegios culturales, porque no soy de repetir esa clase de exabruptos.

--Y porque tenemos que asegurarnos el morfi.

--Yes.

--Che... ¿y cuándo es la presentación?

--Ah, ni idea.

--Entonces mejor escribimos un cuento.

--Sí.

--El cuento de la Buena Pipa.

--Oh... mortal, mortal...

--Vamos a causar furor.

--¿Título?

--Esto no es una pipa.

--Se caía de maduro.

Miriam Cairo



Publicado en Contratapa Página 12 Rosario 28/09/2013

cairo367@hotmail.com

jueves, 26 de septiembre de 2013

Esa Negra Fuló


Dedico gran tiempo a bucear en todas las redes,webs y como se llamen a estos sitios donde una pude acceder a colecciones impresionantes de fotografías e ilustraciones.

La  cantidad, calidad ,prestigio, tanto de sus autores como de las producciones es infinita.
Las hay para todos los gustos,estéticas, fetichismos,"sentido del buen gusto" dirán algunos, "bellas" opinarán otros aunque el concepto de belleza depende de donde provengamos, qué paradigmas o patrones culturales nos hayan formado.

No estamos exentos aún con nuestros principios de igualdad, respeto por todas las razas, defensa de los derechos de las minorías, amplitud de pensamiento, la No discriminación y todo sentimiento que nos ubique en una posición de ser tildado de selectivo, de caer siempre en la apreciación y elección mayoritariamente de artistas de origen blanco, europeizante y occidental.
Lo cierto es que por estos lados del continente sudamericano aún cuando contemos con etnias de pueblos originarios, países que aún mantienen una población nativa de color negro o de mestizaje, la belleza preferida
tanto femenina como masculina sea la de color blanco.Si es con ojos verdes o azules mejor.

Si hasta aún se escucha cuando nace un niño decirle a su madre:-¡Ay qué bello , qué bonito, y qué blanquito te salió!

En fin que este breve prolegómeno viene a cuento de haber visto durante estos días varias fotografías que mostraban esbeltas y blanquísimas muchachas de piel aterciopeladamente blanca y en ese cruce de imágenes que irrumpen en mi mente transportándome a lo literario tuve una reminiscencia de un poema que escuché primeramente en un programa de radio de mi pueblo que emitía tanto radioteatros como las grabaciones de las declamadoras magistrales que supo tener nuestro país.

 Me refiero a Berta Singerman y el poema es aquél llamado "Esa Negra Fuló" del poeta brasileño Jorge de Lima y que en la voz cubana del artista acuarelista Luis Carbonell es de una delicia insoslayable de disfrutar eternamente.

El poema dice así: 

Ahora se cuenta que llegó
(de eso hace ya mucho tiempo)
a la estancia de mi abuelo,
una negra algo bonita
que se llamaba Fuló.

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¡Oh Fuló! ¡Oh Fuló!
quedó luego de mucama,
para cuidar a la señora
y planchar la ropa del señor.

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¡Oh Fuló! ¡Oh Fuló!
(así hablaba la señora)
ven a ayudarme, Fuló,
ven a abanicar mi cuerpo,
que estoy sudando, ¡Fuló!,
a rascar mi picazón,
y a espulgarme la cabeza;
ven a mecerme la hamaca,
y ven a contarme un cuento,
que tengo sueño, ¡Fuló!

¡Esa negra Fuló!

- "Hubo un día una princesa
que moraba en un castillo,
y que tenía un vestido
con pececillos del mar.
Entró en la pierna de un pato,
salió por la de un pollito,
y Nuestro Señor mandó
que usted contara hasta cinco".

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¡Oh Fuló! ¡Oh Fuló!
Lleva a dormir a los niños,
Fuló.
"La madre mía me peinó,
mi madrastra se enteró
por los higos de la higuera
que el sabiá me pellizcó".

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¿Fuló? ¿Eh, Fuló?
(así decía la señora
llamando a la Negra Fuló)
Dime, ¿dónde está el perfume
que tu señor me mandó?
- ¡Fuiste tú quien lo robó!
- ¡Fuiste tú quien lo robó!

El señor fue a ver a la negra,
que el capataz azotó;
la negra se quedó en cueros,
y el señor dijo: -¡Fuló!
(el señor vio oscuro, oscuro,
como la negra Fuló)

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¿Fuló? ¿Eh, Fuló?
¿y mi pañuelo de encaje?
¿y el cinturón? ¿y el broche?
¿y mi rosario de oro
que tu señor me mandó?
¡Fuiste tú quien los robó!
¡Fuiste tú quien los robó!

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

Y fue el señor a azotar
a solas a la negra Fuló:
la negra se quitó la pollera,
y el corpiño también se quitó,
y se fue poco a poco quedando
desnudita la negra Fuló...

¡Esa negra Fuló! ¡Esa negra Fuló!

- ¿Fuló? ¿Eh, Fuló?
¿Dónde, donde está tu señor,
que Nuestro Señor me mandó?
¿Ah, fuiste tú quien me lo robó,
fuiste tú, negra Fuló?

¡Esa negra Fuló!

JORGE DE LIMA
BRASIL

Lo que yo escuché por Berta Singerman era esto:






Y este es la versión inigualable de Luis Carbonell,una de más joven y la última ya con unos añitos más.





El poema en portugués 

ESSA NEGRA FULÔ

Ora, se deu que chegou
(isso já faz muito tempo)
no bangüê dum meu avô
uma negra bonitinha,
chamada negra Fulô.

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
(Era a fala da Sinhá)
— Vai forrar a minha cama
pentear os meus cabelos,
vem ajudar a tirar
a minha roupa, Fulô!

Essa negra Fulô!

Essa negrinha Fulô!
ficou logo pra mucama
pra vigiar a Sinhá,
pra engomar pro Sinhô!

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
(Era a fala da Sinhá)
vem me ajudar, ó Fulô,
vem abanar o meu corpo
que eu estou suada, Fulô!
vem coçar minha coceira,
vem me catar cafuné,
vem balançar minha rede,
vem me contar uma história,
que eu estou com sono, Fulô!

Essa negra Fulô!

"Era um dia uma princesa
que vivia num castelo
que possuía um vestido
com os peixinhos do mar.
Entrou na perna dum pato
saiu na perna dum pinto
o Rei-Sinhô me mandou
que vos contasse mais cinco".

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
Vai botar para dormir
esses meninos, Fulô!
"minha mãe me penteou
minha madrasta me enterrou
pelos figos da figueira
que o Sabiá beliscou".

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
(Era a fala da Sinhá
Chamando a negra Fulô!)
Cadê meu frasco de cheiro
Que teu Sinhô me mandou?
— Ah! Foi você que roubou!
Ah! Foi você que roubou!

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

O Sinhô foi ver a negra
levar couro do feitor.
A negra tirou a roupa,
O Sinhô disse: Fulô!
(A vista se escureceu
que nem a negra Fulô).

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
Cadê meu lenço de rendas,
Cadê meu cinto, meu broche,
Cadê o meu terço de ouro
que teu Sinhô me mandou?
Ah! foi você que roubou!
Ah! foi você que roubou!

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

O Sinhô foi açoitar
sozinho a negra Fulô.
A negra tirou a saia
e tirou o cabeção,
de dentro dêle pulou
nuinha a negra Fulô.

Essa negra Fulô!
Essa negra Fulô!

Ó Fulô! Ó Fulô!
Cadê, cadê teu Sinhô
que Nosso Senhor me mandou?
Ah! Foi você que roubou,
foi você, negra fulô?

Essa negra Fulô!

Jorge de Lima (1893-1953)

Y para concluir una imagen de una bella muchacha negra con sus atavíos nativos
Fuente de foto: Beautiful-Black-Women

lunes, 23 de septiembre de 2013

Elogio de la bicicleta



La primera vez que tuve una bicicleta fue a los doce o trece años.Se usaba la modelo de marca "Graziela", era de color rosa como correspondía que le regalaran a una niña.Supongo que mi madre habrá tomado un crédito para comprarla .Mi padre ya no estaba en mi casa y ella sostenía el hogar con sus confecciones y costuras.

Me dio la posibilidad de ser feliz en los momentos que salía a recorrer por aquellas calles de ripio y descubrir algunas por donde nunca había andado, me agradaba ir hasta el río y bajar con velocidad por unos senderos en bajada.
También me quedaban  unos cuantos raspones en la rodilla ya que al tomar coraje aceleraba , pedaleaba con fuerza y extasiada con el paisaje más de una vez tropecé con alguna roca o ramas quedando tendida en el suelo.

Después no recuerdo (como tantas vivencias que de pronto se me diluyen en la memoria) no sé que sucedió con aquella bici, supongo que la habrán vendido o regalado.Como los saltos que una realiza en un sueño  me veo ahora  con otra bicicleta ,(eso sí, recuerdo que ya estaba trabajando como docente), esta era de color negra y estilo "todo terreno".La llevaba en el colectivo hasta el paraje donde trabajaba en La Paz.Mientras que algunas llegaban en coches estupendos ,brillantes.coloridos, yo arribaba a la escuela con una mochila de libros y cuadernos en ese transporte de dos ruedas , el único que he aprendido a manejar y, la mayoría de las veces regresaba a la casa a pie donde vivía con otras compañeras profesoras.

Gracias a los preceptores, alumnos o porteros que me avisaban de mi olvido recuperaba mi medio de traslado.

En vacaciones la usaba para ir hasta la playa, salir por el "centro", así le decimos aún hasta hoy a las seis o siete calles en donde se concentran las tiendas, pizzerías, bares, zapaterías,heladerías, casas de productos regionales y otra variedad de rubros.

La usé mucho , estimo que unos seis o siete años ,luego otra vez la desmemoria:o la vendí o la regalé o aún estará en el fondo del patio de mi madre donde en una especie de museo suele guardar todo lo que ya no se usa. 


Esta reminiscencia de los biciclos me fue transferida porque arreglando los libros encontré "Elogio de la bicicleta" de Marc Augé.
No sé como llegó este libro a mis cajones,lo cierto es que estaba ahí, lo leí en una sentada como quien dice pues es de una lectura rápida, ágil y amena.

En  Elogio de la bicicleta, Augé hace un descripción al principio  de todo aquello que gira alrededor del velocipedo y de sus funciones , laborales, de socialización, de manifestación, en los cuales la bicicleta ha estado presente. 

También se refiere al ciclismo como deporte,al ciclismo urbano y  hasta habla de la fabricación y producción de las bicicletas.
Narra sus vivencias como ciclista,y revela como con la moda del automóvil como símbolo de estatus hizo que la bicicleta no siguiera teniendo tanta  influencia y peso entre los pocos fanáticos y seguidores de La vuelta de Italia o el Tour de Francia, eventos a los que nos remite en este libro.
Es una visión nostálgica de este transporte y como las ciudades han regresado a este vehículo en una suerte de utopía para escapar del ritmo arrollador de las ciudades con la invasión del automóvil.








Marc Augé es un antropólogo francés nacido en Poitiers en el año 1935, especializado en la disciplina de etnología.
Como docente ha impartido clases de antropología y etnología en la École des hautes études en sciences sociales (EHESS) de París, en la que ocupó el cargo de director entre 1985 y 1995. También ha sido responsable y director de diferentes investigaciones en el Centre national de la recherche scientifique (CNRS).
En su obra destaca una valiente aproximación al concepto de la "sobremodernidad" construido a partir de una reflexión sobre la identidad del individuo en función de su relación con los lugares cotidianos y la presencia de la tecnología. 

Marc Augé acuñó el concepto "no-lugar" para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como "lugares". Son lugares antropológicos los históricos o los vitales, así como aquellos otros espacios en los que nos relacionamos. Un no-lugar es una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto o un supermercado... Carece de la configuración de los espacios, es en cambio circunstancial, casi exclusivamente definido por el pasar de individuos. No personaliza ni aporta a la identidad porque no es fácil interiorizar sus aspectos o componentes



Otras Obras en español
Futuro (2012)
La comunidad ilusoria (2010)
Por una antropología de la movilidad (2007)
Diario de guerra: El mundo después del 11 de septiembre (2002)
Dios como objeto (1998)
La guerra de los sueños:ejercicios de etno-ficción (1998)
El viajero subterráneo:un etnólogo en el metro (1998)
Las Formas Del Olvido (1998)
Los no lugares. Espacios del anonimato. Antropología sobre la modernidad (1993)
El metro revisitado:El viajero subterráneo veinte años después (1982)

Fuente de reseña biográfica: Wikipedia.org

viernes, 20 de septiembre de 2013

De Astrólogos

Hace pocos días los medios estremecieron a la sociedad argentina con su usual crónica diaria de tragedias.
Dos hemanos, Lil Süllös : octogenaría, astróloga; Luis Süllös: septuagenario, ingeniero,inventor y especialista en matemáticas.
Eran húngaros.Vivían en Argentina desde el año1948. Luis luego de enterarse de que su hermana como consecuencia de sufrir un ACV (accidente cardiovascular) quedaba con graves secuelas psicomotrices como pérdida del habla y movilidadd tomó (refieren algunos en un pacto fraterno) la decisión de descerrajarle un tiro certero en la sien a Lily y después con el  arma fabricada por sus manos ingenieras quitarse la vida.

La astróloga había escrito en su blog:
Por Lily Süllös
"Mi nombre verdadero es Lenke Süllös. Soy Húngara, nací en Budapest, capital de Hungría, el 27 de septiembre de 1928. En el año 1944, en plena guerra, salí de Hungría, junto con mis padres y con mi hermanito de 6 años.
     Terminé mis estudios secundarios en Alemania (Austria) donde comencé a estudiar medicina y simultáneamente Astrología. A los 20 años llegué a la Argentina, donde continué mis estudios de medicina, aunque sin poder terminar la carrera por falta de recursos. Seguí pues haciendo práctica en la Asociación Mundial de Investigaciones Astrológicas, entidad dependiente de la Facultad de Astrología en Londres.
     Mi verdadera vocación era (y sigue siendo) escribir. Jamás pude desprenderme de mi patria abandonada. La literatura, historia de Hungría, su destino, sus tierras, sus tesoros culturales y naturales seguía siendo mi principal interés. Por la invasión de los soviéticos no pude retornar a Hungría.
     Tampoco escapaba de mi interés y amor mi segunda patria, la Argentina, cuya historia, costumbres, geografía, literatura me han servido como campo de investigación, fuente de datos estadísticos valiosos para mi trabajo como astróloga. (...)
      Mis versos en húngaro, casi todos de temas patrióticos, han sido publicados en los más diversos periódicos en inmigración y últimamente también en Hungría.
       Egiptología, sumerología, historias antiguas son mi pasión. Astrología y medicina es mi trabajo y misión. Y mi pasión, objeto de mi adoración encima de todo, es Hungría. "
Fuente:/www.lilysullos.com.ar/lily.htm
Este conmovedor crimen y suicidio que nos traslada a la tragedia griega ,el oficio de los nigromantes y taumaturgos de la antigüedad , nos remite también a la figura de los  astrólogos en la literatura y el arte.
Desde la cultura clásica grecolatina, la hindú, la oriental, la arábiga entre tantas otras la astrología,la adivinación del futuro,la cartomancia entre otras  ha estado presente en el arte,  los astrólogos han sido retratados, pintados y transitado infinitas páginas de tratados de diversa índole, ensayos filosóficos, como  historias de ficción en cuentos, novelas y también en la poesía.

El signo zodiacal de Géminis, representado en la pintura persa, c.1600, los gemelos siameses. (Museo Británico)

La siguiente es una breve muestra de algunos ejemplos en la literatura y otras obras de arte. 

[...El Astrólogo] Dijo:
-Sí, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia, se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso...
-¿Qué es lo que dice?...
-Será la poda del árbol humano... una vendimia que sólo ellos, los millonarios, con la ciencia a su servicio, podrán realizar. Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusión en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarán cataclismos espantosos, distribuirán las pestes fulminantes... Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretará a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi... y sólo un resto, un pequeño resto, será aislado en algún islote, sobre el que se asentarán las bases de una nueva sociedad.
Barsut se había puesto en pie. Con el entrecejo fiero, y las manos metidas en los bolsillos del pantalón, se encogió de hombros, preguntando:
- Pero, ¿es posible que usted crea en la realidad de esos disparates?
-No, no son disparates, porque yo los cometería aunque fuera para divertirme."(...)

Fragmento de EL DISCURSO DEL ASTRÓLOGO
Roberto Arlt en Los siete locos



J. VERMEER El astrónomo Museo del Louvre,1688

(…)Desde que trabajaba en la revista, Francisco sentía que su existencia transcurría en un constante sobresalto. La ciudad estaba dividida por una invisible frontera que debía atravesar con frecuencia. El mismo día fotografiaba primorosos vestidos de muselina y encaje, atendía una niña violada por su padre en la población de su hermano José y llevaba al aeropuerto la última lista de víctimas para entregarla a un mensajero desconocido, después de recitar la contrase-ña. (…)

La noche del miércoles soñó con un campo de margaritas. Normalmente no recordaba los sue-ños, pero eran tan frescas las flores que despertó con la seguridad de haber corrido al aire libre. A media mañana tropezó en la editorial con la astróloga, aquella señora de cabellos re-tintos color obstinada que adivinó su fortuna.
—Lo puedo leer en tus ojos: vienes de una noche de amor —le dijo apenas lo cruzó en la esca-lera del quinto piso.

Francisco la invitó a tomar una cerveza y a falta de otros signos cósmicos para ayudarla en sus predicciones, le contó su sueño. Ella le informó que las margaritas son señal de buena suerte, así forzosamente algo agradable le ocurriría las próximas horas. 
Porque tú estás apuntado por el dedo de la muerte—agregó, pero ya lo había dicho tantas ve-ces que al mal agüero se le había gastado la facultad de asustarlo.
Tuvo más respeto por la astróloga cuando a poco andar se cumplió el buen presagio e Irene lo llamó a su casa para pedirle que la invitara a cenar, porque deseaba ver a los Leal.(…)
Francisco llegó a conocer a Irene tanto como a sí mismo.
En esas largas noches de insomnio, se contaron sus vidas. No les quedó ni un recuerdo del pasado, ni un sueño del presente, ni un plan para el futuro, sin compartir. Hicieron entrega de todos sus secretos, se abandonaron más allá de los límites físicos, entregándose también el espíritu. El la lavaba con una esponja, la friccionaba con agua de colonia, cepillaba sus cabellos para desenredar los rizos rebeldes, la movía para cambiarle las sábanas, le daba de comer, adivinaba sus menores urgencias. En cada pequeño servicio, en cada gesto, en cada mirada la recibía y la hacía suya. Nunca percibió en ella un resquicio de pudor, le daba sin reservas su cuerpo atormentado por las miserias de la enfermedad. Irene lo necesitaba como el aire y la luz, lo reclamaba, le parecía natural tenerlo a su lado día y noche. Si él salía de la habitación, ella fijaba los ojos en la puerta esperándolo. Si un dolor la agobiaba, buscaba su mano y murmuraba su nombre pidiendo ayuda. Abrieron todas sus compuertas y eso creó entre ambos un vínculo indisoluble, que los ayudaba a soportar el miedo, instalado en sus vidas como una presencia maldita.
Tan pronto Irene tuvo autorización para recibir visitas, aparecieron sus amigos de la revista. Llegó la astróloga envuelta en una túnica teatral, con sus negras mechas colgando a la espalda y un misterioso frasco de regalo.

—Frótenla de pies a cabeza con este ungüento. Es un remedio infalible contra la debilidad del cuerpo —recomendó.

Fragmento de "De amor y de sombra" de la escritora chilena Isabel Allende





En palabras de la propia autora, "es la historia de una mujer y un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una historia vulgar. La he llevado en la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste, y es sólo ahora cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas para que no las borre el viento….
Escrita durante su exilio en Venezuela, el amor entre Irene y Francisco es un alegato apasionado a favor de la fe en la libertad y la dignidad humanas.






Borges y la astrología

Citas
"En uno de los encuentros le pedí su opinión sobre la Astrologìa…y su respuesta fue: “…si a mí me dicen que los astros ejercen una influencia sobre los hombres, estoy dispuesto a admitirlo. Es decir, creo en la verdad abstracta de la astrologìa…los astros influyen, pero que de eso pueda derivarse que una persona a través de una serie de cálculos pueda decir si me irá bien en el amor este año o si me va a ir bien económicamente, no, eso no…

AG: ¿Pero Xul Solar, a quien usted ha admirado mucho, era astrólogo, no?

BORGES: Sí, era astrólogo, pero él creía que la mayoría de los horóscopos que se conocían eran falsos, porque tomaban en cuenta la fecha del nacimiento de las personas, en lugar de tomar en cuenta en qué minuto preciso la persona habia sido engendrada, cosa prácticamente imposible de establecer…"

Fragmento de entrevista a Albino Gómez (Buenos Aires, 1928).
Escritor, periodista y diplomático. publicado en "Borges, a calzón quitado" Por Albino Gómez en Revista Enfocarte Nº 32 


El universo literario borgesiano está colmado de referencias astrológicas, los astros, la numerología,.Una nota del diario Clarín escrita por Jerónimo Brignone, Presidente y Director del Caba, Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires titulada  Borges, los astros y el tiempo lo  expresaba así:

"A través de escritos y circunstancias en la vida del célebre escritor, una mirada a las progresiones secundarias, que misteriosamente revelan cómo cada día en la Carta Natal corresponde a un año de nuestra existencia."(...).

Jorge Luis Borges (1899-1986), de pensamiento escéptico y sofisticado, se refirió varias veces a la astrología, aunque sin legitimarla. Su carta natal nos llega gracias a su amigo entrañable, el polifacético artista e intelectual Xul Solar, primer astrólogo argentino de quien tengamos noticias, quien la calculó con los datos facilitados por la madre.(...).ver nota completa en: Borges astros y tiempo

Xul Solar Grafía - 1961

Allí en ese artículo se citan varios poemas y fragmentos de su prosa relacionada con la astrología

El golem
Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

El golem de Jorge Luis Borges

Escucha y ve en un audiovisual en la voz del autor: El golem de Jorge Luis Borges


 Enlace a Museo Xul Solar : xulsolar.org.ar

Es tan vasto y apasionante este tema que en breve se publicará más material.
Pueden dejar sus comentarios ,sugerencias debajo en la casilla de comentarios o en la página en facebook Vorax Lectora: facebook.com/voraxlectora


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Stultitia




Ilustración Svetlana Dorosheva Света Дорошева 

No vayáis a creer que con mis palabras me propongo lucir mi ingenio, como es costumbre de casi todos los oradores de estos tiempos, los cuales ya sabéis que cuando pronuncian un discurso elaborado durante treinta años, y que algunas veces ni siquiera es suyo, juran que, como por juego, lo han compuesto o dictado en tres días.

A mí siempre me ha causado gran placer decir de repente cuanto se me viniera a la boca, y, por tanto, nadie espere de mí que, siguiendo la costumbre de estos retóricos vulgares, proceda por una definición de mí misma, ni mucho menos por una división, pues sería entrar con mal pie el circunscribir dentro de ciertos límites a una divinidad cuyo imperio se extiende por todas partes, o el dividir a aquella a quien toda la tierra rinde un culto unánime.

Y, bien mirado, ¿a qué conduciría el trazar mediante una definición mi esbozo o mi retrato, teniéndome como me tenéis delante de los ojos?
Porque yo soy, como podéis ver, aquella dispensadora de bienes llamada por los latinos Stultitia, y por los griegos, Moria.

CAPITULO IV  CARA A CARA DE LA NECEDAD

ERASMO DE ROTTERDAM ELOGIO DE LA LOCURA

Traducción del latín y prólogo de     
A. RODRÍGUEZ BACHILLER     
Copyright (C) 2005 Luis Alberto Saavedra Godoy.


Blog de la ilustradora: http://www.behance.net/lattona

viernes, 13 de septiembre de 2013

De cuando Paraná tuvo una primavera bostoniana…Laura Erpen


El 11 de septiembre se celebró el Día del Maestro en conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento quien fue Gobernador  de la provincia de San Juan entre 1862 y 1864 y presidente de la Argentina entre 1867 y 1872 elegido entre un grupo de políticos mientras se encontraba en los Estados Unidos; electo para el cargo en las elecciones nacionales de agosto de 1868,asumió el cargo el 12 de octubre de 1868.
La fecha del 11 de septiembre es elegida en 1943 durante la primera Conferencia Interamericana de Educación, reunida en Panamá, que estableció como Día Panamericano del Maestro en las Américas al 11 de septiembre en homenaje al fallecimiento de Sarmiento:

“Considerando: que es actividad fundamental de la Escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha des ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento.”

El año pasado en la página dedicada a la escritora Laura Erpen se trancribió un fragmento de su obra "Carrieguito" del Capítulo :"De cuando Paraná tuvo una primavera bostoniana…" en el cual se refiere al acionar político educativo de este hombre de nuestra historia, figura admirada, respetada por muchos pero no menos vilipendiada y denostada por otros tantos.
La nota de hace un año se iniciaba así: 

"A propósito de celebrarse hoy 11 de septiembre el Día del maestro en conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, un fragmento del ensayo en el cual la escritora Laura Erpen se refiere a la figura de quien fuera presidente de nuestro país en época de la Confederación.; una semblanza del considerado el primer maestro argentino,su preocupación por instalar una propuesta pedagógica basada en el modelo norteamericano, detalles de sus relaciones,sus contactos, sus viajes ,sus gestiones y un especial hincapie en la llegada de las primeras maestras contratadas por Sarmiento a la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

Laura va intercalando en la prosa de rigor ensayístico su estilo coloquial otorgándole a la lectura un ameno interés con breves comentarios que le imprimen ese sello personal de la autora.Logra así contarnos datos históricos de la política, la sociedad, la economía y la cultura de aquella época.Pinceladas históricas, anecdóticas y, a su vez la opinión crítica personal de su voz se hace presente.


De cuando Paraná tuvo una primavera bostoniana…                                
 Fragmento de Carrieguito de Laura Erpen



El Cuyano exaltado[1] andaba por el mundo en busca de concretar sus sueños. La educación lo desvelaba y precisaba un modelo que le permitiera encarrilar sus utopías.
Lo halló en su admirado país del norte, en Horace Mann y en un folleto que refería sus testimonios sobre una experiencia desarrollada en Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña.
Verlo y descubrir que ésa era la cuestión, fue todo. Precisaba encontrar algo que le sirviera para soñar más y mejor.  La vieja Europa lo había decepcionado, una nueva luz se abría ante sus ojos sedientos.

Sarmiento siempre se las arregló para viajar con poca plata por mucho mundo, ya lo sabemos, pero además, un amigo chileno lo ayudó y a buscar su destino se fue.
El encuentro con Santiago Arcos[2] en Liverpool lo sacó del apuro y a visitar el laboratorio cultural de Boston marchó.
Allí lo deslumbró el ambiente en el que reinaban ideas innovadoras como el antiesclavismo, el sufragismo, y los inicios del feminismo.
La relación con Mann y su esposa comenzó hacia 1845. Mann no hablaba español y Sarmiento desconocía el inglés, pero Mary Ann Peabody, la esposa, había vivido en Cuba- (en donde trabajó como institutriz y aprendió el idioma) -  y ofició como mediadora en las conversaciones de los hombres. Y el milagro se produjo.


No nos parecería extraño que don Domingo hubiera sido presa de sus encantos, - (sabedores de sus mentados juegos galantes…)- , lo cierto es que la comunicación creció, fluida y cordial, y de ahí en más, entrelazaron planes en cartas jugosas.
          
Mary Peabody era una muchacha especial, al igual que sus dos hermanas. La madre no las había criado con destino casadero, ya que una y otra vez hacía dolorosa mención de su renuncio a la literatura  por problemas económicos y por la necesidad de atender el sustento familiar. Que sus hijas no pasaran por esa escuela del fracaso, por favor.
No lo hicieron. Una de ellas se casó con un poeta que alcanzó la notoriedad, Mary con Mann y la otra fue educadora vanguardista y fundó el primer jardín de infantes en su país, siguiendo las teorías froebelianas.
          
“Gracias a Mary Peabody y a sus vinculaciones, Sarmiento trató a distintas personalidades del ambiente cultural norteamericano. Su hermana menor, Sophia, estaba casada con el gran novelista Nathaniel Hawthorne (1804-1864), autor de renombradas novelas, entre ellas, The scarlet letter y The house of the seven gables. La otra hermana mayor, Elizabeth, era una afanosa educadora y de reconocida partícipación en el unitarismo de los Estados Unidos.”[3]

La amistad se mantuvo durante años, aún después de la muerte de Mann. Las continuas cartas permitieron el intercambio.
Mary tradujo el Facundo al inglés y Sarmiento contrató a las maestras. Corría el 1868 cuando el proyecto comenzó a hacerse realidad. Ya era Presidente.
Se planeó el envío de muchas - (quizás demasiadas…) –, que al fin y al cabo, resultaron ser 61 o 65, que los datos oscilan entre las cifras. Al menos, se sabe que llegaron 61 damas y cuatro hombres.
La intención es que fueran a San Juan, pero Juana Manso[4] – (precursora del feminismo en Argentina y activa educadora, no siempre bien vista por sus ideas…) – contuvo  y escuchó fraternamente a algunas de las muchachas que se asustaron frente a la situación del país y esto retrasó en parte los planes y trajo algunas confusiones.
Los consejos de la comunidad norteamericana, aportaron lo suyo y San Juan debió esperar, aunque Sarmiento estaba perdiendo la paciencia.
Tiempo después, el problema se corregiría con fortuna para las partes.

Hacia Paraná fueron muchas de ellas, a aprender el idioma.
A eso se dedicaban por espacio de cuatro meses. Algunas, siguieron camino hacia San Juan y Catamarca. Otras, hacia Santa Fe. Hubo quienes se instalaron en Rosario y quienes enfilaron hacia La Plata. Y quienes se volvieron, también.
Sarmiento había puesto condiciones, las chicas debían responder a un patrón bien pensado en sus noches de desvelo:
          

 “Mary Mann y Kate Dogget, una activista en pro del sufragio femenino en Chicago, seleccionaron a las maestras que venían a la Argentina. Según lo exigía Sarmiento, en lo posible debían ser jóvenes con experiencia, de buena familia, excelentes modales y aspecto agradable. Debían tener muy buen estado físico "para dar ejemplo a nuestras criollas, tan acostumbradas a estar inmóviles, asistidas por sus servidumbres".[5]
          
Aporta más luz  sobre el caso, decir que Kate Dogget fue la primera mujer miembro de la Academia de Ciencia en 1869, y que en ese mismo año asistió como delegada a la Conferencia de Mujeres en Berlín.




Kate Newell Doggett
Por si fuera poco todo lo que veía y paladeaba, las conexiones de Mary Mann lo llevaron al sanjuanino a obtener un titulo de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Michigan.

Encandilado y pasional, a partir de allí planificó la estrategia nutrida por ese mundo que lo subyugó.


Mary Mann
Digamos que las niñas que llegaron, pues, tenían lo suyo. No venían de lugares calmos, sino de escenarios bravíos: guerra de secesión, luchas feministas, territorios díscolos, huellas de desocupación, y traían mucho, pero mucho sabor de aventuras.
          
También les interesaba el sueldo propuesto, por qué no. Aún cuando fuera menor al que se les abonaría a los varones, tentaba.” Los salarios –que en un principio eran altos-, la falta de trabajo en algunos estados norteamericanos, la expectativa de encontrar marido o el afán de aventura se combinaron con la verdadera vocación que estas maestras y maestros tenían por la educación popular.”[6]

Dicen quienes saben que el viaje duró dos meses y que hicieron escala en Londres y después arribaron a Buenos Aires.
Venían de Missouri, Minnesotta, Indiana, Nueva York, Pennsylvania, Maryland, Virginia, Ohio, Nueva Inglaterra.

“El gobierno argentino les ofrecía un contrato por tres años, que comenzaba a  correr en el momento en que se embarcaban hacia este país. Una vez aquí tenían cuatro meses para aprender el idioma y ambientarse, lo cual se hacía en Paraná, lugar donde se había creado la primera Escuela Normal argentina. Después de esa preparación, eran destinadas a distintos puntos del país donde se estaban creando estas escuelas. Así fue como llegaron maestros norteamericanos a San Juan.”[7]


Trajeron consigo su lengua, su religión, sus saberes, sus costumbres deportivas, su amor por el estudio al aire libre, su afán por la experimentación, su capacidad, su interés y hasta sus instrumentos musicales.
Vaya a saberse qué rumbos tomó el banjo de Jennie Howard[8] después de su muerte, por ejemplo.
Sufrieron incomprensión e intolerancia de todo tipo: de sus colegas argentinos – (que no toleraban la diferencia de sueldos, entre otros detalles…) - ,  de los fervientes católicos y de las autoridades eclesiales mismas.
Del total, sólo cinco eran católicas, el resto profesaba religión protestante.
La crítica se desató, como látigo, feroz,  y el adjetivo “herejes” se impuso como barrera para muchos padres que se negaban a que sus hijos fueran educados por semejantes personajes.

En Catamarca, un sucedido da para entender el caso:
“El Obispo Fray Mamerto Esquiú debió interceder y convenció a estas
damas que si bien la directora pertenecía a una "rama disidente" de cristianos, eso "era menos malo que si fuera atea..."[9]

Otros datos afirman las diferencias en lo religioso y las penurias o dificultades nacidas de esto:

“La señorita Howard fue destinada a Córdoba y relata este episodio: en la puerta de la iglesia de los jesuitas se leía la frase "Esta es casa de Dios y puerta del Cielo”.

Pues bien, una mañana apareció pintada en la entrada de su escuela: "Esta es casa del diablo y puerta del infierno". [10]


Jennie Howard, la única de las maestras que dejo un libro contando la experiencia
"In distant climes and other years."

Pero aún así discriminadas, sospechosas por su condición de extranjeras y protestantes, las maestras norteamericanas daban muestra de su espíritu tolerante, entrando a rezar en el templo católico, a falta de uno de su propia confesión religiosa.
Allí le pedían a Dios ayuda y valor para realizar su tarea educativa, tan obstaculizada por los prejuicios que llegaron, en alguna ocasión, a materializarse en piedras arrojadas durante un acto de graduación.”[11]

Pensamos que las dificultades en el lenguaje, deben de haber sido de menor importancia. En principio, porque ellas tenían intención de aprender el español ya que lo necesitaban. Y por otra parte, por estos lados y justo en el territorio de la entrerrianía, había muchos ingleses. Muchos más de lo que uno supone, antes de ponerse a averiguar, como se debe hacer.

Habían llegado en bandadas con motivo de la instalación de los ferrocarriles y se habían diseminado por toda la provincia, dejando estampado su sello en la construcción, en el tendido de las vías y en los frigoríficos que instalaron.
La Inglaterra victoriana ansiaba productos para sus usinas de la revolución industrial y los barcos iban y venían, acarreando carnes y productos de la tierra que debían circular hasta los puertos para ser trasbordados.
Los ferrocarriles acortaban las distancias y también mostraban – (como lo indicó y denunció Scalabrini Ortiz, no siempre bien interpretado…) – los intentos imperiales concretados en el asedio y hasta en el aprovechamiento sin límites de la producción local.

Desde que en 1824 se reconociera la Independencia nacional, los ingleses habían sentado sus reales por estas tierras.
En mucho los favoreció Rivadavia, que les abrió las puertas. Entre 1854 y 1880, numerosos profesionales, empresarios, comerciantes, se habían arrimado a los territorios rebeldes que los expulsaron en las invasiones intempestivas, a todo pulmón.
Hasta tenían sus propios cementerios, denominados “de los disidentes”. Uno de ellos, en pleno barrio del Retiro, vecino de la Parroquia del Socorro. Hacia 1833, su capacidad fue colmada, por lo que se creó otro en el llamado Hueco de los olivos, actual plaza 1º de Mayo[12], que recibió el nombre de Cementerio de la Victoria. Finalmente, se construyó el denominado Cementerio Británico de la Chacarita.[13]
Estos cementerios eran administrados por ingleses, alemanes y estadounidenses y admitían a miembros no confesionales, incluidos los de la comunidad judía.

Capilla del cementerio de La Victoria 

Pero, además, hay otros costados que nos interesan.
En 1825 se constituyó la Asociación Agrícola del Río de la Plata y más de doscientos colones de Liverpool y de Manchester se aquerenciaron, más por intereses que por devoción, pensamos.
Es que las vaquitas todavía eran ajenas, así que comenzaron en Cañuelas a cruzar ejemplares con los suyos, de pedigree, claro está.
En 1836 se importó el primer toro de raza Shorthorn. De ahí en más, los vacunos tendrían mejor estampa y más rédito.
Para poner orden, se fundó la Sociedad Rural. ¿Quién fue su primer presidente? Por supuesto, un inglés. Se llamaba Richard Newton.
Todavía falta tiempo para que Julio Argentino firme pactos, Lisandro ponga el grito en el cielo y a su compañero Bordabehere le pongan bala en el pecho…
Todavía falta…

Los frigoríficos actualmente abandonados son huellas de un pasado que nunca volverá, pero que marcan fuerte presencia británica en la provincia y en el país, por supuesto.
El desmantelamiento de los ferrocarriles en el período del neoliberalismo ha hecho lo suyo, y ahí quedaron las ruinas, algunas de ellas recicladas y otras en penoso estado.
Los nombres Liebigs, Armour, Swift y hasta la misma calle Nueva York de Berisso, son huellas o quizás fantasmas de un tiempo que ya no volverá.

Sigamos adelante con lo nuestro.
Las iglesias protestantes habían arribado con sus ministros y hasta en la misma Alameda de la Federación se alojaban ingleses, de manera que con quién hablar en lengua materna, había.

El Cuyano había hablado de formar familias y establecerse. Hubo quienes lo hicieron, pero ninguna de las niñas se casó con un criollo.
Algunas regresaron, otras se quedaron para siempre. Cinco de ellas murieron durante el episodio de la fiebre amarilla[14]. Veinte de ellas formaron su hogar y murieron aquí.
Algunas descansan en paz en el Cementerio británico. Alguien, como la esposa del primer director de la Escuela Normal de Paraná, ni siquiera en el cementerio, sólo en la vereda.
          
El 13 de junio de 1870, por un decreto que firma el Presidente Sarmiento y refrenda su Ministro de Educación Nicolás Avellaneda, se crea la Escuela Normal de Paraná.

¿Había razones para que Sarmiento prefiriera la provincia de Entre Ríos como centro de experimentación?

Probablemente las vanguardistas acciones de Hernandarias en su época, las posteriores de jesuitas, dominicos y franciscanos, las de Francisco Ramírez y por sobre todo el sedimento que dejó la política de Urquiza, unido a la seguridad que reinaba en la provincia – (fragilidades aparte…) - y a su cercanía con Buenos Aires, lo convencieran.
Paraná era una ciudad de probados méritos, Sarmiento siempre le había tenido “ganas”, había desaparecido el temido Caudillo que lo recibió a lo grande – (dicen que hasta con pétalos de rosas…) - en su Palacio, había sido Capital de la Confederación, crecía en prosperidad, el edificio de la otrora Confederación estaba allí, a la mano y ofrecía comodidades…en fin… ¿por qué no?
Lo cierto es que, con el basamento de aquellos caudillos que él mismo había categorizado de bárbaros, el Cuyano paradojal construía el escenario en donde se instalaría todo un laboratorio educacional que luego la ley de 1884 tomaría como ejemplo.

A Paraná llegaron pues, el profesor Stearns y su esposa, juntamente con el señor Jorge Roberts y su esposa, y la señorita E. Wade.
Curiosamente, quien fuera designado primer director de la Escuela Normal de Paraná fue uno de los pocos varones que llegaron con el contingente normalista.
Mary Mann se lo recomendó a Sarmiento, sugiriéndole, además,  que su esposa, Julia Hopes, podría ejercer, a su vez, como maestra en la misma escuela.
Así sucedió, pero a los dos años de la llegada, la señora falleció, víctima de fiebre tifoidea. Fue en 1872.
 La señora Stearns profesaba la fe evangélica. En ocasión de preparar el entierro, su esposo constató que no podría ser alojada en el cementerio por esa razón.
Durante tres días hizo gestiones, ayudado por bienintencionados vecinos, pero el permiso no llegó nunca.
A la congoja por la muerte, unamos su destino de viudo con un niño pequeño y con otro niño con dificultades y esta negativa extraña, al menos, y comprenderemos la desesperación del profesor.
El pasado año, el actual intendente de Paraná[15], realizó un homenaje – (tardío, pero reivindicatorio, al menos…) – a la señora, descubriendo una placa en la pared exterior del cementerio, frente al lugar en que el marido indicara el lugar de la tumba, en un dibujo precario pero ilustrativo de lo sucedido.
Tratativas, desmentidas, dimes y diretes, idas y venidas, pueden leerse en un interesante artículo del periodista Jorge Riani[16] en el que nos hemos basado para sintetizar someramente el hecho.
          
Más allá de las jurisdicciones eclesiales o de las burocracias administrativas, o de las injusticias, o de las incomprensiones, lo que queremos puntualizar es que las muchachas de Sarmiento… no se la llevaron de arriba.
 Pero no nos alejemos demasiado de nuestro proyecto. Si bien el tema es tentador y genera debate entre los revisionistas que consideran un sarmientino exceso extranjerizante esta empresa, - (debate que nos debemos pero que aquí no atenderemos...) - a lo que vamos es a seguir las andanzas de de los Carriego por la Escuela Normal y por ese microcosmos bostoniano en que se convirtió la capital de la provincia.

En esa Paraná en creciente, desarrollada y potente, dejemos a las muchachas extranjeras y vayamos al encuentro de la familia que según Borges, “se vendrá abajo”…
Ya volveremos a ellas…Quizás anden conversando animadamente en la Alameda de la Federación con Fanny Haslam… ¿Con quién? Se verá, se verá.

Mientras tanto, señalemos que en 1884 comenzó a funcionar el Kindergarden de la Escuela Normal de Paraná.
A cargo estaba Sara Chamberlain[17], distinguida docente que provenía de Filadelfia.
Sara había nacido en 1840 en Lewisburg y estudió en el Instituto de Mujeres de Bucknell, en donde se graduó en 1858.
Durante la Guerra Civil, se desempeñó como enfermera. Fue entonces cuando conoció al capitán Eccleston, con quien se casó y tuvo dos hijos. 

La  temprana viudez la puso ante la opción: o aceptar  la ayuda de sus padres y retroceder en la construcción de su autonomía o elegir un destino que le permitiera liberarse, a pesar de la pena.
En 1875, pues, comenzó a prepararse para lo que sería su gran pasión: el kindergarden.
Estudió para ello en la Escuela Normal de Ruth Burritts y conoció a las hermanas Peabody. Esto fue el paso fundamental para que su destino se encontrara con los sueños de Sarmiento.

Pero hay un paso más antes de que llegue a Argentina: en 1880 se radica en Winona, en donde instala un kindergarten, y allí es donde recibe la propuesta de emigrar a un país lejano con una bella perspectiva.
Llega en agosto de 1883, acompañada de su hija Emily.
Sara se sintió asediada por las dificultades en el idioma, la adaptación de su hija al nuevo medio y, por supuesto, por la no aceptación de su religión protestante.

Pero sus preocupaciones ceden hacia 1884, momento en que se inicia la tarea educativa que la apasiona.
Desarrolla su tarea con eficacia y recibe el reconocimiento del director José María Torres.
Muchos niños pasan por las aulas de la Normal. Si bien el interés sarmientino era el de homogeneizar franjas sociales, los comentarios hablan de que concurren los hijos de muchas familias acomodadas.
A pesar de las ideas de Fröebel, la realidad en Paraná era otra. Froebel había creado sus jardines para niños en situación de pobreza. Aquí respondieron las familias tradicionales en mayor proporción. Suele suceder, claro que sí.

Dice Dora Barrancos:

“Bueno, al kindergarten de Fröebel no iban centralmente los niños de la clase obrera, según relata Ann Taylor Allen… aunque en la actualidad el jardín de infantes sea visto como una solución para las madres trabajadoras de todo tipo.”[18]

Parece algo arriesgado, por aquellos tiempos, pensar en un jardín en donde los niños se vincularan con otros, jugaran seriamente, construyeran el sedimento imprescindible para la primaria, adquirieran hábitos, en donde la familia tuviera su lugar de cobijo y amparo y en donde lo privado se articulara con lo público, pero lo hicieron.
Antecedentes en Buenos Aires se habían registrado, porque Juana Manso había fundado el suyo. Era hora de que el interior los tuviera, y sobre todo una provincia que había hecho sobrados méritos para merecerlo, una provincia adelantada desde los intentos de Hernandarias, pionero en esto de la educación.
Y Paraná fue un amoroso jardín:

            “… tengo la sensación de que el ambiente que crea el jardín de infantes se caracteriza por un derrame de afectividad que está omnipresente en los objetos, en los dispositivos de administración, lo que sería una expresión del carácter emotivo de los vínculos. Y ese carácter convive con lo propiamente escolar. Hay “ciencia” y también hay “amor”…”[19]

Los niños del kindergarten de Paraná habían encontrado en la Normal, su lugar y con ciertas formas, que son, en esencia, las que señala la especialista:

“Las formas de trato son las de una enorme sobreafectividad. La formación de valores morales, que es una petición de principios desde el nacimiento en los sectores medios, está presente en el jardín de infantes, pero el inculcamiento es menos rígida en esas edades.
Casi se diría que hay una idea de un hogar sobrerrepresentado, una especie de “sobrehogar”, una escena familiar “mejorada”.[20]

La figura de Sara Eccleston y su tarea, parecen encajar en ese modelo.
En 1886, Sara retorna a EEUU porque lo requiere la salud de su hijo. Ese mismo año regresa a Argentina y lo trae consigo.
Funda y dirige el kindergarten de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay y en 1888 se instala nuevamente en Paraná.



Sarah Chamberlain Eccleston
Su figura cobra el prestigio necesario para que en 1893 represente al gobierno argentino en la conferencia mundial sobre kindergarten realizada en Chicago.

En 1897 crea el Profesorado de Maestras Jardineras en Buenos Aires y en él se destaca su pasión, y su influencia  sobre las jardineras crece.
Muere en esa ciudad en 1916, después de una tarea incesante referida a la divulgación de la importancia y valores de la educación inicial en la Argentina.
  Sus alumnas sintetizan su valor en el epitafio que corona su tumba en el cementerio británico:

         “Como la hiedra adherida al muro, o como la llama sagrada de las antiguas vestales, que no se apagará jamás, así cumpliste tu misión, maestra nuestra y así nos legaste el fervor de tu alma...”

Sara trabajó en dos frentes: con los niños en el Jardín y formando docentes para el Kindergarden.
Pero para lo que nos interesa, viene bien preguntarnos: ¿cómo, de qué manera, se trabajaba en el Jardín de la Normal?
          
Lo primero de todo: el juego. El juego como actividad en donde el niño conquista la autonomía, el juego creador que le permite actuar y producir , el que también debe jugar el maestro, porque de esta manera participa de su mundo y puede intervenir en el proceso educativo. El juego que le permite hacer y entender las cosas. El juego que unifica la educación y la vida.

El juego con materiales, a los que llama Fröebel dones o regalos, pensados en serie, graduados, que permitirán al niño reconocer, identificar, manipular, formas y líneas, funciones, posibilidades, sentidos, interactuar.
El juego con el otro, la relación, la cooperación social, incluida la educadora, con la que entrama una relación afectiva. El juego que le permite responder a los estímulos con su curiosidad, sus intuiciones, su sentido de la observación, sus sentimientos morales y religiosos.
El juego para admirar y descubrir las bellezas de la naturaleza, para despertar su poderosa capacidad de análisis y de reflexión y para promover una vida bella, austera, centrada en el respeto por todos lo seres.

La curiosidad de los niños, por sobre todo. Y la organización diaria del tiempo, y la planificación del trabajo diario, principios indiscutidos de Froebel inspiraron a Sara.
A jugar con los dones, elementos complementarios y de desarrollo que sirven para la observación de la vida, de sus partes y de los fenómenos y de la naturaleza sensible. También los cantos alusivos, creados en relación con los dones. Pero después, al jardín, al espacio libre .Ya no bastan las salas, hay que salir a las zonas externas a observar las maravillas que ofrece la naturaleza.
El  niño es el eje de todo el proceso y que hay que adaptarse a su desarrollo natural para que la  tarea sea fructífera.
          
Según opiniones que hemos revisado, el jardín creado en 1884 pasó un tanto desapercibido en este primer año, debido a la estrechez del espacio acordado
Pero con el tiempo, y gracias a la calidad del trabajo de Eccleston, se popularizó:

“fue frecuentado por los niños de las mas distinguidas familias y las exposiciones de fin de año, las fiestas, con los juegos y clases públicas fueron éxitos brillantes que contribuyeron a afianzar la obra educadora.”[21

Los dones generaron la conexión entre las dos fases de la acción de Eccleston:

 “Las direcciones para el uso del material didáctico, que consistía en los dones, perforado, doblado, cartonado, trabajo en arcilla, canciones y juegos estaban en lengua extranjera, en alemán o en inglés. La señora Eccleston se propuso traducirlo con la ayuda de sus discípulas. Y así poco a poco el kindergarten de Paraná contó pronto con un seleccionado y hermoso material propio que fue enseguida utilizado por todos los institutos similares argentinos.”[22]



Por este Jardín, nada menos, pudo andar nuestro Carrieguito, ya que su familia estaba estrechamente ligada a los destinos de la Normal. Profesores, directores, alumnos, los Carriego han pasado por sus aulas.

¿Qué se habría  llevado, de haber tenido esta experiencia?
Se nos escapa, al pensarlo, una frase de un famoso educador: “Todo lo que sé, lo aprendí en el Kindergarten”.
Sabemos, por nuestras propias historias, los valores de la educación inicial y las huellas que ha dejado en cada uno de nosotros.
A pesar de las asincronías y los desencuentros, pensamos que no sería raro que nuestro Carrieguito se hubiera formado a la manera de su padre. De alguna forma, pues, la Normal de Paraná le dejó. Y mucho.
Pero Sara se fue a EEUU en el mismo año en que Evaristo debió de haber ingresado en el Establecimiento modelo.
Por lo tanto… ¡mucho se perdió Carrieguito! Mucho y bueno…Pero seguramente se llevó mucho, también, de aquella primavera bostoniana en Paraná.

[1] Nos referimos a Domingo Faustino Sarmiento.
[2] Político y escritor chileno, hijo de un banquero chileno y de una dama argentina, amigo de Sarmiento y a quien Mansilla dedicó su famoso libro “Una excursión a los indios ranqueles”.
[3] Reggini, Horacio. Boston, una de las claves de Sarmiento. Especial para La Nación. 9 de julio de 2000.

[4] Juana Manso se enamoró de un violinista brasileño que conoció en el exilio. Con el maestro Noronha tuvo dos hijas, una nacida en EEUU y otra en Cuba. Visitó Filadelfia y conoció a Mary Peabody, ya que las cartas que se cruzan muestra una relación fluida. Hasta el momento , la relación entre Juana y las maestras sarmientinas no ha sido debidamente estudiada por los especialistas.
[5] Yordet, Cecilia. Op.cit.
[6] Yornet, Cecilia.” La odisea de venir desde Boston a San Juan en el siglo XIX”.Fundación Bataller.
[7] Yornet, Cecilia. Op.cit..
[8] En la tapa del libro de Julio Crespo sobre las maestras de Sarmiento aparece una fotografía que muestra a  Jennie E. Howard y Clara Gillies de Bischoff tocando el banjo en la Escuela Normal de Paraná. Los especialistas en banjo de nuestro país consideran que fueron los primeros banjos que hubo en Argentina. Jennie fue la única que dejó escritas sus memorias de la aventura en un pequeño tomo.
[9] Yornet, Cecilia. Op.cit.
[10] Jennie Howard escribió sus memorias con el título de “In distant clime and other years”. Las narra en tercera persona.
[11] De Massi , Dr. Oscar Andrés. Con la pluma y la palabra. Puntal.com.ar.Río Cuarto.Córdoba. 6 de junio de 2011.

[12] Corresponde a las actuales calles Hipólito Yrigoyen (Victoria), Pasco, Alsina y Pichincha
[13] En el cementerio británico de la Chacarita se encuentran las tumbas de las maestras que trajo Sarmiento. Aquí también se dice que fue enterrada Juana Manso, quien se había convertido al protestantismo. Luego fue trasladada al Panteón del Magisterio de La Chacarita.
[14] En los episodios referidos a la epidemia de fiebre amarilla, uno de los animadores más vehementes para organizar la defensa de la población ante el flagelo, fue Evaristo Carriego de la Torre, el padre de nuestro poeta.
[15] El Intendente de Paraná, durante 2010, fue el señor José Carlos Halle.
[16] Riani , Jorge. Controversia sobre el destino final de una maestra contratada por Sarmiento. El Diario de Paraná.19/09/2010.

[17] Sosa de Newton, Lily. Diccionario biográfico de mujeres argentinas. Buenos Aires. Plus Ultra.1986
[18] Brailovsky, Daniel. Escenarios simbólicos en los orígenes del kindergarden. Diálogos de la memoria. Entrevista realizada en 2005

[19] Barrancos, Dora. Op.cit.
[20] Barrancos , Dora.Ibidem.
[21] En Internet :
[22] Op.cit.

 Fragmento de "Carrieguito" de Laura Erpen



Dos imágenes no tan conocidas  


Un mapa de Boston en los años 1840, el sitio del análisis educativo principal de Sarmiento.


Fotografía de Sarmiento después de la batalla de Caseros en 1852


Fuente de imágenes:wisconsinhistory.org
Paraná hacia el Mundo


*El formato original se modificó en función de una lectura acorde a la plantilla del blog.
Nota publicada el 11 de septiembre de 2012 en Página sobre la autora en este Blog: Laura Erpen